EE. UU. despliega el portaaviones USS Gerald Ford en el Caribe para reforzar su ofensiva antidrogas

El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande y moderno de la Marina estadounidense, se ha unido oficialmente a las operaciones de Estados Unidos contra el narcotráfico en el Caribe y América Latina, según confirmó este martes (11.11.2025) el Comando Sur.

El navío, que cuenta con una tripulación superior a los 5.000 marineros, fue desplegado por orden del presidente Donald Trump hace casi tres semanas y ya se encuentra en la zona de operaciones. Su incorporación amplía la presencia militar estadounidense en la región, donde ya operan ocho buques de guerra, un submarino nuclear y aviones F-35.

“El portaaviones contribuirá a desarticular las redes de narcotráfico y a debilitar las organizaciones criminales transnacionales”, señaló el Pentágono en un comunicado oficial.


Tensión con Venezuela

El movimiento ha generado nuevas fricciones con el gobierno de Nicolás Maduro, que interpreta el despliegue como una medida de presión política. Caracas considera que la operación tiene fines más allá de la lucha contra el narcotráfico y busca forzar su salida del poder.

Maduro ha reiterado que las acusaciones en su contra carecen de fundamento. Washington lo acusa de vínculos con redes del narcotráfico y grupos criminales, cargos que el mandatario venezolano rechaza de manera tajante. En agosto, el Gobierno estadounidense duplicó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su captura.


Una operación de gran escala

El USS Gerald Ford, que entró en servicio en 2017, es considerado el buque insignia de la nueva generación de portaaviones estadounidenses. Con su despliegue, Estados Unidos busca fortalecer su capacidad de vigilancia y respuesta rápida frente a las rutas marítimas del narcotráfico que parten desde Sudamérica hacia Norteamérica.

Hasta la fecha, las fuerzas estadounidenses han realizado al menos 19 operaciones contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y la costa del Pacífico latinoamericano, con un saldo de 76 personas muertas, según reportes militares.

El envío del portaaviones refuerza una ofensiva que Washington considera prioritaria para contener el tráfico de drogas y la expansión de organizaciones criminales transnacionales, aunque para algunos gobiernos de la región, la creciente militarización del Caribe despierta preocupaciones sobre sus posibles implicaciones políticas.

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