Dos hospitales suspenden servicios de la nueva EPS

La red pública de salud del Valle del Cauca enfrenta un nuevo golpe en medio de una crisis que parece no tener salida. Dos hospitales del departamento anunciaron la suspensión de servicios a miles de usuarios, profundizando la emergencia que ya supera los 7 billones de pesos en deudas acumuladas por las EPS y fondos públicos.
El hospital San José de Buga cerró la atención a los afiliados de la Nueva EPS, una decisión que afecta a más de 90 mil usuarios del centro del departamento y municipios aledaños. La institución reporta una cartera superior a 52 mil millones de pesos, con apenas un 26% de los radicados reconocidos en los últimos tres meses. “Nos amenaza la operación, la continuidad de la prestación de servicios al resto de la población”, advirtió su gerente, Luis Guillermo Franco, al justificar la medida como un mecanismo de supervivencia institucional.


En el norte del Valle, el hospital San Antonio de Roldanillo suspendió la atención a los maestros afiliados al Fondo del Magisterio (FOMAG), limitando la prestación únicamente a urgencias. Su gerente, Mauricio Saldarriaga, denunció la imposibilidad de establecer lineamientos claros de comunicación con el fondo, lo que ha bloqueado cualquier intento de solución.
La situación refleja un colapso progresivo: hospitales que se ven obligados a cerrar servicios, usuarios desprotegidos y un sistema financiero que no responde. La deuda creciente de las EPS se convierte en una amenaza directa a la estabilidad de la red hospitalaria, mientras los trabajadores de la salud enfrentan retrasos en pagos y condiciones cada vez más precarias.


La secretaria de Salud del Valle del Cauca, María Cristina Lesmes, reconoció la gravedad del panorama y advirtió que la falta de flujo de recursos compromete la sostenibilidad de los hospitales. “Estamos ante un escenario crítico que pone en riesgo la atención de miles de pacientes y la estabilidad de las instituciones”, señaló, subrayando la urgencia de una intervención nacional y departamental más contundente.
El cierre de servicios en Buga y Roldanillo es apenas un síntoma de una crisis que se extiende por todo el departamento. La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más podrán resistir los hospitales antes de que el sistema colapse por completo.

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