Cada 19 de septiembre, Colombia pone la mirada sobre la salud de la voz y la importancia de reconocer a tiempo los cambios que pueden convertirse en una señal de alerta.
Hablar, enseñar, cantar, atender una llamada o conversar con familiares y amigos son acciones tan cotidianas que pocas veces pensamos en el esfuerzo que realiza nuestra voz. Sin embargo, cuando aparece una ronquera, la voz se vuelve más débil o hablar comienza a resultar incómodo, el cuerpo puede estar enviando un mensaje que merece atención.
Este 19 de septiembre, con motivo del Día Nacional de la Disfonía en Colombia, se busca generar conciencia sobre las alteraciones de la voz y la necesidad de adoptar hábitos que contribuyan a protegerla.
La disfonía puede manifestarse de distintas maneras. Una persona puede notar que su voz cambia de tono, se vuelve áspera o ronca, pierde fuerza o se cansa con mayor facilidad al hablar. En algunos casos, estos cambios desaparecen después de un periodo de descanso; en otros, pueden mantenerse y requerir una valoración médica.
Una herramienta de trabajo que necesita cuidado
Para millones de personas, la voz no solo es un medio de comunicación, sino también una herramienta fundamental para desarrollar su trabajo. Profesores, cantantes, actores, periodistas, locutores, vendedores y trabajadores de atención al público, entre otros, utilizan su voz durante buena parte de la jornada.
El uso prolongado, hablar constantemente en ambientes ruidosos, elevar demasiado el volumen o forzar la voz cuando existe cansancio pueden favorecer la aparición de molestias. Por ello, especialistas en salud vocal recomiendan prestar atención a los hábitos cotidianos y evitar prácticas que impliquen un esfuerzo innecesario.
Mantener una adecuada hidratación, realizar pausas cuando se habla durante periodos prolongados y evitar gritar son algunas medidas que pueden ayudar a disminuir el esfuerzo vocal. También es importante no ignorar los cambios persistentes.
Cuando la ronquera deja de ser pasajera
Uno de los principales mensajes de esta fecha es aprender a diferenciar una alteración temporal de un problema que necesita ser evaluado.
Una voz que permanece ronca o alterada durante un periodo prolongado, especialmente si aparece acompañada de otras molestias, debe ser valorada por un profesional de la salud. La atención oportuna permite identificar las posibles causas y determinar el manejo adecuado.
Además, recurrir a remedios caseros o medicamentos sin orientación profesional puede retrasar la identificación del problema. La voz merece el mismo cuidado que cualquier otra función del organismo.
Cuidar la voz es cuidar la comunicación
Más allá de las recomendaciones médicas, el Día Nacional de la Disfonía recuerda algo esencial: la voz forma parte de nuestra manera de relacionarnos con el mundo.
A través de ella enseñamos, acompañamos, trabajamos, expresamos sentimientos y compartimos nuestras historias. Por eso, aprender a escuchar sus cambios también significa aprender a escuchar nuestro propio cuerpo.
La conmemoración de este 19 de septiembre invita a hacer una pausa y prestar atención a una herramienta que utilizamos todos los días, pero que muchas veces damos por sentada.
Cuidar la voz no significa solamente evitar que se pierda; significa reconocer su valor, atender sus señales y darle el descanso que necesita para seguir acompañándonos en cada palabra.




