Un reciente estudio científico documentó el incremento de la frecuencia y duración de las olas de calor marinas en torno al archipiélago noruego de Svalbard. El fenómeno se suma al deshielo récord registrado en la región y refuerza la preocupación por la rapidez con la que está cambiando uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
El deshielo en el Ártico continúa mostrando señales cada vez más preocupantes y Svalbard, un archipiélago situado en el océano Ártico y administrado por Noruega, se ha convertido nuevamente en uno de los principales escenarios para observar la velocidad de estos cambios.
Una investigación publicada en 2026 analizó las llamadas olas de calor marinas en Svalbard y sus mares circundantes y encontró un aumento de estos eventos durante las últimas décadas, especialmente en una zona situada al oeste del archipiélago.
El estudio, elaborado por investigadores vinculados, entre otras instituciones, al Nansen Environmental and Remote Sensing Center, el Bjerknes Centre for Climate Research, la Universidad de Bergen y el University Centre in Svalbard, examinó datos correspondientes al período comprendido entre 1991 y 2022.
La principal conclusión es clara: las aguas alrededor de Svalbard están experimentando con mayor frecuencia períodos anormalmente cálidos y algunos de estos eventos se están prolongando durante semanas.
Los investigadores señalan que este fenómeno debe ser observado con atención no solo por lo que representa para el hielo marino, sino también por sus posibles consecuencias sobre los ecosistemas del Ártico.
Un Ártico que cambia más rápido que el resto del planeta
El calentamiento del Ártico no ocurre al mismo ritmo que en otras regiones del mundo.
Diversas investigaciones han documentado durante años un fenómeno conocido como amplificación ártica, mediante el cual el aumento de las temperaturas en esta región puede producirse a un ritmo superior al promedio global.
Svalbard es uno de los lugares donde este proceso resulta especialmente visible.
El archipiélago, ubicado entre la Noruega continental y el Polo Norte, está rodeado por mares que reciben la influencia de masas de agua procedentes del Atlántico. Cuando estas aguas transportan más calor hacia el norte, pueden modificar las condiciones oceánicas y contribuir a reducir la presencia de hielo.
A esto se suma un mecanismo que puede intensificar el problema.
El hielo y la nieve reflejan una parte importante de la radiación solar hacia el espacio. Sin embargo, cuando desaparecen, queda expuesta una superficie más oscura, como el océano, que absorbe una mayor cantidad de energía solar.
En otras palabras, la pérdida de hielo puede contribuir a un mayor calentamiento del agua y ese calentamiento, a su vez, puede dificultar la recuperación del hielo.
Es un proceso de retroalimentación que preocupa especialmente a los científicos que estudian la evolución del Ártico.
Las olas de calor marinas aumentan alrededor de Svalbard
La investigación publicada en la revista Ocean Science analizó las características de las olas de calor marinas alrededor del archipiélago.
Una ola de calor marina no significa simplemente que el océano esté caliente durante unas horas o unos días. Se trata de un período prolongado en el que la temperatura del agua supera de forma significativa los valores habituales para una determinada época y región.
Los resultados mostraron un aumento en la frecuencia y duración de estos eventos alrededor de Svalbard durante la última década analizada.
En la región situada al oeste del archipiélago, los investigadores identificaron una relación entre el incremento de las olas de calor marinas y una tendencia de aumento a largo plazo de la temperatura superficial del mar.
Además, el estudio examinó ocho eventos ocurridos durante el verano, entre junio y septiembre, que se prolongaron durante más de diez días. La duración media de estos episodios fue de 29 días.
Esto significa que determinadas masas de agua pueden permanecer bajo condiciones excepcionalmente cálidas durante varias semanas.
Los investigadores también encontraron que algunos eventos no se limitaban a la superficie y podían alcanzar mayores profundidades, mientras que otros permanecían en las capas más superficiales del océano.
Esta diferencia es importante porque el calentamiento del agua no afecta de la misma manera a todos los organismos ni a todos los procesos relacionados con el hielo.
El calor que llega desde el océano
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la explicación sobre el origen de parte de este calentamiento.
El análisis del balance de calor indicó que, en los eventos estudiados, el transporte de calor a través del océano tuvo una influencia mayor que los intercambios de calor entre la atmósfera y la superficie marina.
Es decir, el problema no depende únicamente de que el aire sobre Svalbard sea más cálido.
Las corrientes y masas de agua que transportan calor desde otras regiones también pueden desempeñar un papel fundamental.
Este hallazgo ayuda a comprender por qué el estudio del Ártico no puede limitarse únicamente a las temperaturas del aire o a la extensión del hielo.
El sistema funciona como una red en la que interactúan la atmósfera, el océano, las corrientes marinas, los glaciares y el hielo marino.
Un cambio importante en uno de estos componentes puede tener consecuencias sobre los demás.
El verano de 2024 dejó una señal especialmente preocupante
Los nuevos análisis sobre las olas de calor marinas coinciden con otras investigaciones que han documentado condiciones extraordinarias en Svalbard durante el verano de 2024.
Ese año, la región experimentó un período de temperaturas excepcionalmente altas.
Una investigación sobre el verano de 2024 encontró que, durante agosto, la anomalía promedio de temperatura del aire en Svalbard alcanzó aproximadamente 3,7 °C por encima de la referencia climática de 1991-2020.
En algunos puntos del archipiélago, las anomalías fueron incluso superiores.
Al mismo tiempo, las aguas del mar de Barents y de sectores del mar de Noruega registraron temperaturas superficiales entre 3,5 y 5 °C por encima de los valores de referencia utilizados en la investigación.
La combinación de aire inusualmente cálido y un océano también más caliente creó condiciones favorables para un deshielo extraordinario.
Los científicos han descrito ese verano como uno de los episodios más extremos observados en la región.
Un deshielo récord en los glaciares de Svalbard
Las consecuencias sobre el hielo fueron evidentes.
Datos difundidos por la NASA mostraron que las capas de hielo de Svalbard alcanzaron en julio de 2024 un récord histórico de deshielo superficial diario.
El 23 de julio de ese año, el archipiélago perdió aproximadamente 55 milímetros de equivalente de agua en un solo día, una tasa que fue estimada en alrededor de cinco veces por encima de lo normal.
Las imágenes satelitales también permitieron observar cómo el agua procedente del deshielo transportaba sedimentos desde las zonas glaciares hacia el océano.
En investigaciones posteriores, científicos estimaron que el verano de 2024 representó una pérdida de hielo excepcionalmente elevada para el conjunto del archipiélago.
La magnitud del episodio convirtió a Svalbard en uno de los ejemplos más claros de cómo una combinación de temperaturas atmosféricas extremas y condiciones oceánicas anormalmente cálidas puede acelerar la pérdida de masa glaciar.
¿Por qué importa lo que ocurre en Svalbard?
Aunque Svalbard se encuentra a miles de kilómetros de América Latina, los cambios en el Ártico forman parte de un sistema climático global.
El deshielo de los glaciares terrestres contribuye al aumento del nivel del mar, mientras que la reducción del hielo marino modifica la forma en que el océano y la atmósfera intercambian energía.
Los ecosistemas también pueden verse afectados.
Una modificación persistente de la temperatura del agua puede alterar la distribución de especies, los ciclos de alimentación y las condiciones en las que viven organismos adaptados a un ambiente extremadamente frío.
Las olas de calor marinas pueden representar un desafío adicional para ecosistemas que históricamente han evolucionado bajo temperaturas bajas y relativamente estables.
Por esta razón, los investigadores consideran fundamental comprender no solo cuándo se producen estos eventos, sino también su duración, profundidad, extensión geográfica y las causas que los impulsan.
El riesgo de un círculo de calentamiento
Uno de los principales temores es que la pérdida de hielo contribuya a reforzar el calentamiento regional.
Cuando existe una extensa cobertura de nieve y hielo, una parte significativa de la energía solar es reflejada.
Cuando esa cobertura disminuye, el océano absorbe más energía.
El agua más cálida puede retrasar la formación de hielo durante el invierno o favorecer su derretimiento cuando llega la temporada cálida.
Así se puede producir un ciclo de retroalimentación: menos hielo permite una mayor absorción de calor y una mayor absorción de calor puede contribuir a que haya todavía menos hielo.
Los investigadores llevan años estudiando este mecanismo y los cambios observados alrededor de Svalbard ofrecen una oportunidad para comprender cómo podría evolucionar el Ártico en las próximas décadas.
Un laboratorio natural frente al cambio climático
Svalbard se ha convertido en una especie de laboratorio natural para estudiar el cambio climático.
Su ubicación, entre las masas de aire árticas y las aguas relativamente cálidas procedentes del Atlántico, hace que la región sea especialmente sensible a las variaciones del sistema climático.
Por ello, científicos noruegos e internacionales mantienen estaciones meteorológicas, campañas oceanográficas, observaciones satelitales y sistemas de monitoreo destinados a seguir la evolución del hielo, la temperatura del aire y las condiciones del océano.
Los resultados más recientes muestran que el problema no puede analizarse desde una sola perspectiva.
El calentamiento atmosférico, las corrientes oceánicas, las olas de calor marinas y el deshielo forman parte de un mismo sistema.
La investigación publicada en 2026 añade una nueva pieza a este rompecabezas al demostrar que los episodios de calentamiento extremo del océano alrededor de Svalbard han aumentado en frecuencia y duración.
La advertencia que deja Svalbard
La evidencia científica disponible no permite afirmar que cada episodio de calentamiento represente por sí mismo un nuevo récord histórico de temperatura superficial del agua.
Sin embargo, los estudios sí muestran una tendencia preocupante: el océano alrededor de Svalbard está experimentando un aumento de las olas de calor marinas y una elevación a largo plazo de las temperaturas superficiales en algunas de sus regiones.
El verano extremo de 2024 reforzó esa preocupación al combinar temperaturas atmosféricas excepcionalmente altas con anomalías importantes en la temperatura de los mares circundantes y un deshielo sin precedentes en varias zonas del archipiélago.
Para los científicos, comprender estos cambios será fundamental para anticipar el futuro del Ártico.
Lo que ocurre en Svalbard es, en cierta medida, una advertencia de la velocidad con la que pueden transformarse los ecosistemas polares cuando coinciden el calentamiento de la atmósfera y el aumento del calor almacenado en el océano.
El deshielo en el Ártico, por tanto, ya no puede entenderse únicamente como la imagen de un glaciar que pierde hielo.
Detrás de ese proceso existe una transformación mucho más amplia, en la que el océano, la atmósfera y el hielo interactúan y pueden acelerar mutuamente los efectos del calentamiento global.




