Un reciente estudio científico ha revelado que los seres humanos poseen un séptimo sentido que les permite percibir objetos cercanos sin necesidad de tocarlos directamente. Este hallazgo desafía la idea tradicional de que el tacto requiere contacto físico y abre una nueva perspectiva sobre la forma en que el cerebro interpreta el entorno.
Más allá de los cinco sentidos conocidos
Durante décadas, los humanos han sido descritos como poseedores de cinco sentidos básicos —vista, oído, olfato, gusto y tacto—, a los que en años recientes se han sumado otros como el equilibrio (propiocepción) o la percepción del movimiento (cinestesia).
Ahora, los investigadores sugieren que existe un mecanismo sensorial adicional que permite detectar sutiles vibraciones o desplazamientos del aire provocados por objetos o cuerpos cercanos.
Cómo funciona este nuevo sentido
Según el estudio, publicado en una prestigiosa revista científica, los participantes fueron capaces de reconocer la presencia de objetos próximos sin verlos ni tocarlos, simplemente por la forma en que el entorno físico se alteraba a su alrededor.
Los científicos creen que receptores en la piel y el sistema nervioso periférico captan estas microvariaciones, enviando señales al cerebro que se interpretan como una sensación de “presencia”.
Implicaciones para la ciencia y la tecnología
Este descubrimiento no solo cambia la comprensión de los límites de la percepción humana, sino que podría tener aplicaciones en neurociencia, robótica y medicina. Comprender cómo el cerebro detecta sin contacto podría ayudar a desarrollar prótesis más sensibles, sistemas de realidad virtual más inmersivos y terapias para trastornos sensoriales.
Una frontera más del cuerpo humano
El hallazgo demuestra que la percepción humana es más compleja de lo que se pensaba. Lejos de limitarse a los cinco sentidos clásicos, el cuerpo humano parece estar equipado con una red sensorial avanzada capaz de leer el entorno de formas aún no totalmente comprendidas.

