El encuentro terminó siendo un verdadero golpe de realidad para Boyacá Chicó, que cayó 2-0 frente a Deportivo Pasto en un partido marcado por decisiones arbitrales, errores defensivos y un rendimiento que nunca logró consolidarse. Lo que comenzó como un duelo parejo, rápidamente se transformó en una pesadilla para el conjunto ‘ajedrezado’. El primer quiebre del encuentro llegó en un momento crítico: sobre el cierre del primer tiempo. Una jugada revisada por el VAR terminó cambiando el rumbo del partido. Lo que inicialmente era una tarjeta amarilla para Faiber Arroyo, se convirtió en expulsión directa tras la revisión del árbitro Ferney Trujillo, al considerar que se trataba de una jugada manifiesta de gol. Esa decisión dejó al Chicó con diez hombres justo antes del descanso, condicionando todo el planteamiento para la segunda mitad. Pero el golpe no terminó ahí. Minutos después, Deportivo Pasto aprovechó la desconcentración y abrió el marcador desde el punto penal. Andrey Estupiñán no falló y puso el 1-0, inclinando definitivamente la balanza a favor del equipo local, que ya dominaba el ritmo del partido. Con un hombre menos y el marcador en contra, Chicó intentó resistir con un bloque bajo, apostando al contragolpe. Sin embargo, la presión alta del Pasto y la velocidad por las bandas terminan desbordando una defensa que mostró fisuras constantes. La falta de cohesión en las coberturas permitió que los locales encontrarán espacios con facilidad.
El segundo gol llegó como consecuencia de ese desgaste. En el minuto 76, Jonathan Perlaza aprovechó un doble cabezazo dentro del área para sentenciar el 2-0 definitivo. Para ese momento, el partido ya estaba completamente controlado por el equipo ‘volcánico’. Pero el impacto va más allá de este resultado. Con esta derrota, Chicó se hunde aún más en la tabla del descenso, una lucha cada vez más apretada y exigente. Al tratarse de un sistema por promedio, el margen de error es prácticamente nulo: el equipo está obligado a tener un rendimiento cercano al 100% en lo que resta del campeonato si quiere mantener la categoría, un escenario que hoy luce complejo.
El próximo reto no será menor. Chicó deberá regresar el lunes 23 de marzo a las 2 de la tarde a casa, al estadio La Independencia, para enfrentar al Deportes Tolima, actual subcampeón del fútbol colombiano y un rival directo que también pelea por meterse en el grupo de los ocho. El equipo ‘pijao’ llega con la necesidad de sumar, lo que convierte este duelo en una verdadera final anticipada.

