Cristian Camilo Valencia asesinó a su mujer y a sus dos hijastras en Bosa

La violencia contra las mujeres sacudió nuevamente a Bogotá tras el hallazgo de tres cuerpos al interior de una vivienda en el barrio Atalayas, en la localidad de Bosa. Las víctimas fueron identificadas como Deisy Anaimer Granados Arboleda, de 42 años, y sus hijas Karen Juliana Penagos Granados, de 20, y Santhal Daniela Penagos Granados, de 17 años. El caso salió a la luz el 24 de marzo, luego de que un familiar alertara a las autoridades por la repentina desaparición de las tres mujeres.

Uniformados de la Policía acudieron al lugar tras recibir el llamado. Al encontrar la vivienda cerrada desde el interior, solicitaron el apoyo del Cuerpo Oficial de Bomberos para poder ingresar. Dentro del inmueble, los equipos de emergencia encontraron una escena devastadora: los cuerpos sin vida de las tres mujeres. En el mismo lugar, también hallaron a un hombre con signos de envenenamiento, quien fue identificado como Cristian Camilo Valencia Hurtado.

Hallazgo trágico

Las primeras versiones indican que el presunto agresor intentó quitarse la vida tras cometer el crimen. Sin embargo, logró sobrevivir y fue trasladado a un centro médico bajo custodia policial. Posteriormente, las autoridades confirmaron su captura. El caso se investiga como un posible triple feminicidio, mientras los investigadores recopilan pruebas y testimonios que permitan esclarecer con exactitud lo ocurrido dentro de la vivienda.

Reacción oficial

El hecho generó una fuerte reacción por parte de las autoridades distritales. La Secretaría de la Mujer anunció acompañamiento psicosocial y jurídico para los familiares de las víctimas, y pidió celeridad en las investigaciones. Por su parte, el alcalde Carlos Fernando Galán expresó su rechazo frente al crimen y aseguró que este caso enluta a toda la ciudad. También reiteró el compromiso de trabajar junto a la Policía y la Fiscalía para garantizar que el responsable reciba una condena.

Clamor ciudadano

La comunidad de Bosa manifestó su indignación y dolor ante lo sucedido. Vecinos y allegados de las víctimas exigieron justicia y pidieron mayor atención a los casos de violencia de género. Este crimen reabre el debate sobre la protección a las mujeres en la ciudad y la necesidad de fortalecer las rutas de atención. Mientras avanzan las investigaciones, Bogotá enfrenta nuevamente el impacto de un hecho que deja una profunda huella social.

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