La economía de Boyacá enfrenta un duro sacudón tras la caída del sector carbonero, una actividad que durante décadas ha sido el pilar del empleo, la industria y las finanzas en gran parte del departamento. Un reciente informe advierte que la reducción en la explotación y comercialización del carbón ha generado un efecto dominó que ya impacta de manera directa a miles de familias que dependen de esta actividad.
Las cifras reflejan la magnitud del problema. El Producto Interno Bruto minero registró una caída significativa, mientras que la inversión extranjera se redujo en más del 60 %, evidenciando la pérdida de confianza en el sector. A esto se suma una fuerte disminución en las exportaciones, lo que limita la entrada de divisas y afecta la estabilidad económica regional. Factores como la transición energética global, la caída de la demanda internacional y los cambios en las políticas ambientales han incidido directamente en este panorama.
Sin embargo, el impacto más fuerte se siente en el día a día de las comunidades. Municipios como Sogamoso, Samacá, Paipa y Socha, históricamente ligados a la minería, comienzan a resentir la crisis con la pérdida de empleos y la desaceleración del comercio. Sectores como el transporte, las ferreterías, el mantenimiento de maquinaria y otros servicios asociados también reportan una disminución significativa en su actividad.
“Esto nos está dejando sin trabajo. Cada día hay menos movimiento y más incertidumbre”, señaló Euclides Barrera Soto, habitante afectado, quien asegura que la crisis ya golpea directamente el bolsillo de las familias. Su testimonio refleja una realidad que se repite en distintos municipios del departamento.
A esto se suma la caída en las regalías, recursos clave para financiar obras públicas y programas sociales. La reducción de estos ingresos compromete proyectos de infraestructura, agua potable y desarrollo comunitario, especialmente en zonas que dependen casi en su totalidad de la minería.
Expertos advierten que, sin una transición económica gradual y bien planificada, el impacto podría profundizarse en los próximos años. La diversificación productiva aparece como una necesidad urgente para mitigar la crisis.
Por ahora, Boyacá enfrenta una realidad inquietante: un sector que alguna vez fue su mayor fortaleza hoy se convierte en el epicentro de una crisis que amenaza el sustento de toda una región.




