En el resguardo indígena de Kanalitojo, 29 familias registraron en 2026 la aparición de los primeros frutos de marañón, un hito que marca un avance significativo en la consolidación de sistemas productivos sostenibles en el territorio y abre nuevas oportunidades de generación de ingresos para las comunidades.
Este resultado adquiere especial relevancia no solo por la cosecha en sí, sino por su desempeño productivo: mientras se esperaba una producción cercana a los 90 gr por árbol, los resultados alcanzaron entre 300 gr y 650 gr por árbol, superando ampliamente las proyecciones iniciales. Este comportamiento confirma el alto potencial del cultivo en condiciones de altas temperaturas y baja disponibilidad de agua, propias de la región.
El cultivo de marañón fue establecido en julio de 2023 en un área de 15 hectáreas como una iniciativa de mediano plazo. Se trata de la variedad Corpoica Mapiria Ao1, liberada hace unos años por AGROSAVIA, ideal para los suelos ácidos y de baja fertilidad de la altillanura y la Orinoquia colombiana, como lo es el caso de las sabanas de Kanalitojo en Puerto Carreño Vichada.
Este proceso hace parte del trabajo que la Fundación Alpina viene desarrollando desde 2023 en Vichada, con el propósito de fortalecer la seguridad alimentaria y promover el desarrollo de comunidades indígenas a través de sistemas productivos adaptados al territorio y con potencial de comercialización a nivel nacional e internacional. En una primera fase, la implementación de huertas caseras o conucos permitió comprender las condiciones agroclimáticas y socioproductivas; permitiendo orientar el diseño de soluciones más precisas y efectivas a las necesidades in situ.
A partir de este aprendizaje, se impulsaron acciones para mejorar el acceso al agua en los sistemas productivos mediante la construcción de diez pozos perforados superficiales con sistemas de bombeo solar, que alimentan sistemas de riego por goteo en los patios productivos. Esto ha permitido a las familias mantener cultivos durante todo el año, incluso en temporada seca, con alimentos como plátano, topocho, yuca, sandía, melón y frijol, fortaleciendo así la seguridad alimentaria.
“Este resultado demuestra que es posible avanzar en modelos productivos sostenibles cuando se trabaja de manera conjunta con las comunidades. Desde la Fundación Alpina reafirmamos nuestro compromiso de acompañar iniciativas que fortalezcan la seguridad alimentaria y el desarrollo local, a partir del conocimiento del territorio y soluciones adaptadas a sus condiciones”, afirmó Camila Aguilar, directora ejecutiva de Fundación Alpina.
El cultivo de marañón se proyecta como una alternativa estratégica de diversificación productiva para las familias. Su pseudofruto puede consumirse fresco y es fuente de vitamina C, mientras que la nuez tiene potencial de comercialización en mercados nacionales e internacionales.
La experiencia en Kanalitojo evidencia cómo la articulación entre conocimiento tradicional, acompañamiento técnico e innovación agrícola permite fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a escenarios climáticos complejos, consolidando al marañón como una apuesta clave para el desarrollo sostenible del territorio y la generación de nuevas oportunidades para las familias con la obtención de ingresos económicos gracias a los procesos de comercialización con los aliados vinculados.



