La transición energética en Colombia está acelerando la necesidad de infraestructura eléctrica y poniendo sobre la mesa un nuevo desafío para la industria: cómo avanzar hacia una electrificación más sostenible y responsable. En este contexto, la economía circular comienza a consolidarse como un componente estratégico para reducir el impacto ambiental del sector y optimizar el uso de recursos clave para el futuro energético del país.
En el marco del Día Mundial del Reciclaje, Centelsa by Nexans reveló que durante 2025 logró recuperar más de 1.700 toneladas de residuos industriales, incluyendo cobre, aluminio, madera y materiales provenientes de proyectos eléctricos y de energías renovables, como parte de su estrategia de sostenibilidad y circularidad
“Hoy la sostenibilidad en infraestructura eléctrica no puede limitarse únicamente al desempeño técnico de los productos. También implica repensar cómo usamos los recursos, cómo reducimos residuos y cómo generamos un impacto positivo en las comunidades y en el entorno”, afirmó Carlos Barona, jefe de Sostenibilidad de Centelsa by Nexans.
Entre los resultados más destacados se encuentran la recuperación de 817 toneladas de cobre, 425 toneladas de aluminio y más de 6.000 carretes de madera, además de la reutilización de más de 80.000 carretes con contenido de XLPE en los últimos tres años, un material ampliamente utilizado en aplicaciones eléctricas de alta exigencia. La compañía destacó además que actualmente avanza hacia una meta de 80% de reciclabilidad en sus operaciones en Colombia, fortaleciendo procesos de recuperación y valorización de materiales estratégicos para la infraestructura eléctrica y la transición energética.
Más allá del impacto ambiental, la estrategia también ha permitido desarrollar iniciativas con enfoque social y comunitario. Uno de los proyectos más representativos es Ecoescuelas, desarrollado junto a Bucarretes, mediante el cual se reutilizó madera proveniente de carretes industriales para construir nuevos espacios educativos en la Institución Educativa Llanadas, en Lebrija, Santander. La iniciativa permitió habilitar aulas y espacios complementarios para cerca de 120 niños de primaria y preescolar, integrando sostenibilidad e impacto social en una misma solución.
A esta apuesta se suma la construcción de un Ecosalón comunitario en el corregimiento El Potrerillo, en Cesar, desarrollado junto a Enel Green Power como parte de un proyecto asociado al parque solar La Loma. Para su construcción se reutilizaron carretes, estibas y materiales industriales empleados previamente en el transporte de cables eléctricos, evitando la disposición de cerca de 67,7 m³ de madera, equivalentes aproximadamente a 285 árboles de pino, así como la emisión de alrededor de 12 toneladas de CO₂.
La iniciativa también promovió la inclusión laboral de integrantes de la comunidad local durante el proceso de construcción y hace parte de una visión más amplia orientada a extender el ciclo de vida de los materiales y reducir la presión sobre los recursos naturales.
En un escenario donde la transición energética exigirá no solo más capacidad de generación, sino también modelos productivos más responsables, el reciclaje comienza a posicionarse como un habilitador estratégico para el desarrollo de una infraestructura eléctrica más eficiente, sostenible y alineada con las necesidades ambientales y sociales del país




