Parques Nacionales Naturales de Colombia ordenó el cierre total y temporal del Parque Nacional Natural Tayrona mediante la Resolución 091 del 17 de febrero de 2026, tras identificar un escenario que compromete la vida y la seguridad de funcionarios, visitantes y comunidades dentro del área protegida. La medida prohíbe el ingreso de turistas y de prestadores de servicios ecoturísticos mientras se restablecen condiciones mínimas de gobernanza y control.
La decisión se tomó luego de registrarse amenazas directas contra guardaparques, actos intimidatorios en los accesos y bloqueos en puntos clave como El Zaino, Calabazo y Neguanje. Además, se reportaron ingresos no autorizados pese a las restricciones previas. Estas situaciones obligaron al retiro del personal y dejaron al parque sin garantías para operar de manera segura.
El 11 de febrero, las autoridades realizaron un procedimiento en el sector de Cañaveral para desmantelar construcciones ilegales y recolectar pruebas para procesos judiciales. Tras dicha intervención circularon videos en redes sociales con amenazas dirigidas a la jefatura del área, lo que intensificó la presión sobre el personal y generó pérdida de control en los accesos principales.
A esto se sumaron daños causados por fuertes lluvias, que provocaron el desbordamiento de quebradas como Mazón, Santa Rosa y San Lucas. El deterioro de pasarelas y puentes en el sendero Kogui —ruta fundamental entre Cañaveral y Cabo San Juan del Guía— llevó a un cierre parcial inicial a través de la Resolución 090 del 16 de febrero. Sin embargo, algunos visitantes forzaron la entrada, exponiéndose a riesgos adicionales, lo que aceleró la decisión de clausurar todo el parque.
Las inundaciones afectaron sectores como la zona de camping y el parqueadero de Cañaveral, y también se reportó el desplazamiento de reptiles, anfibios e insectos hacia áreas frecuentadas por turistas. La entidad advirtió que mantener la operación en estas condiciones representa un riesgo que no puede mitigarse en el corto plazo.
El cierre se mantendrá hasta que se verifique una mejora sustancial en la seguridad, la gobernanza interna y las condiciones climáticas, con el respaldo de un concepto técnico de la Oficina de Gestión del Riesgo. Durante este periodo, la Dirección Territorial Caribe coordinará espacios de diálogo con instituciones públicas, privadas y actores comunitarios para trabajar en el restablecimiento de la normalidad y en la futura reapertura del parque.




