La noticia hace referencia a un anuncio del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien informó que la Casa de Nariño dejará de ser la sede de la Presidencia y se convertirá en un museo abierto al público, mientras que el despacho presidencial en Bogotá se trasladará al Palacio de San Carlos, actual sede de la Cancillería.
Detrás de esta decisión hay una historia de dos edificios que han sido protagonistas del poder político colombiano:
- La Casa de Nariño fue construida sobre la casa natal de Antonio Nariño. Se convirtió en sede presidencial a comienzos del siglo XX y, salvo algunas excepciones, ha sido la residencia y lugar de trabajo de los presidentes de Colombia durante más de un siglo.
- El Palacio de San Carlos es aún más antiguo. En la época colonial fue una residencia aristocrática y, tras la independencia, sirvió como residencia oficial de Simón Bolívar. También fue sede del Gobierno en distintos períodos antes de convertirse en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Según el anuncio, el objetivo es abrir la Casa de Nariño al público como un espacio cultural y patrimonial, mientras el presidente ejercerá sus funciones desde el Palacio de San Carlos cuando se encuentre en Bogotá. La propuesta forma parte de un plan más amplio de descentralización, con la intención de que el Gobierno también tenga presencia permanente fuera de la capital.
Si la medida se implementa como fue anunciada, marcaría uno de los cambios más simbólicos en la organización de la Presidencia colombiana en décadas, al modificar el lugar desde el que tradicionalmente ha ejercido el Poder Ejecutivo.




