El balance del sector cultural durante el gobierno de Gustavo Petro suele describirse como un cambio de enfoque, más que como una ruptura total. Mientras el gobierno anterior priorizó la economía naranja como estrategia de desarrollo económico basada en las industrias creativas, la administración Petro puso el énfasis en la garantía de los derechos culturales, el fortalecimiento de la cultura comunitaria y el acceso territorial.
Estos son algunos de los principales cambios:
Del énfasis económico al enfoque de derechos
La economía naranja, impulsada desde 2018, entendía la cultura como un motor de crecimiento, empleo e innovación. Aunque el gobierno Petro redujo el protagonismo del concepto, no eliminó toda la política pública existente. De hecho, el CONPES de Economía Naranja (2022–2027) siguió vigente, pero fue reinterpretado desde un enfoque de derechos culturales y desarrollo territorial.
Creación del Ministerio de las Culturas
Uno de los cambios más visibles fue el cambio de nombre del Ministerio, que pasó de Ministerio de Cultura a Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, buscando reconocer la diversidad étnica, regional y cultural del país y ampliar el concepto de política cultural.
Prioridades del gobierno Petro
Entre las principales apuestas estuvieron:
- Mayor inversión en formación artística y cultural.
- Fortalecimiento de bibliotecas, museos y centros culturales.
- Apoyo a procesos comunitarios, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes y campesinas.
- Programas como Artes para la Paz, vinculados a la política de paz total y a la presencia cultural en territorios afectados por el conflicto.
Logros señalados por el Gobierno
Según el balance presentado por el Ministerio al finalizar el cuatrienio, se destacan:
- El mayor presupuesto en la historia del sector.
- Más de 26.000 apoyos culturales en cientos de municipios.
- Expansión de programas de formación artística con más de un millón de cupos.
- Nuevos sistemas nacionales para fortalecer la institucionalidad cultural.
Críticas y desafíos
Diversos analistas y organizaciones culturales también señalaron dificultades, entre ellas:
- Cambios en programas existentes que generaron incertidumbre para algunas organizaciones culturales.
- Tensiones con entidades privadas históricas, como la Fundación Batuta, por la redistribución de recursos hacia nuevos programas estatales.
- Persistencia de problemas estructurales como la informalidad laboral del sector y las brechas de acceso entre regiones.
Balance general
En términos generales, el gobierno Petro desplazó el eje de la política cultural:
- Gobierno Duque: la cultura como motor económico, emprendimiento e industrias creativas (economía naranja).
- Gobierno Petro: la cultura como derecho fundamental, herramienta de inclusión social, memoria, diversidad y construcción de paz.
Más que abandonar la economía creativa, el cambio consistió en subordinar los objetivos económicos a una visión basada en derechos culturales y fortalecimiento territorial, manteniendo algunos instrumentos existentes, pero con prioridades distintas.

