Campesinos de Punjab y Haryana desafían a Nueva Delhi por el futuro del campo y el precio de sus cosechas

Las protestas de agricultores volvieron a ganar fuerza en el norte de India durante agosto de 2026, especialmente en los estados de Punjab y Haryana, en medio de la preocupación por los acuerdos comerciales internacionales, la garantía de precios para las cosechas y la situación económica del sector rural.

La movilización más reciente tuvo como epicentro la frontera entre Punjab y Haryana, donde agricultores vinculados al Samyukt Kisan Morcha (SKM), de carácter no político, intentaron iniciar una marcha de aproximadamente 228 kilómetros hacia Nueva Delhi. El objetivo era llegar a Jantar Mantar para presentar sus demandas y llamar la atención sobre las consecuencias que, según las organizaciones campesinas, podría tener la política comercial del Gobierno central.

La protesta fue detenida por las autoridades de Haryana en el punto fronterizo de Khanauri-Data Singhwala, donde se instalaron barricadas y un amplio dispositivo de seguridad. Después de varios días de tensión, el Gobierno central aceptó abrir nuevamente un canal de diálogo con los agricultores, lo que llevó a la suspensión temporal de la movilización fronteriza.

Sin embargo, el conflicto está lejos de estar resuelto. Las organizaciones campesinas mantienen como principales exigencias una garantía legal para el precio mínimo de apoyo (MSP), protección para la agricultura frente a acuerdos comerciales, alivio de la deuda rural y cumplimiento de compromisos adquiridos durante movilizaciones anteriores.

¿Qué está ocurriendo con los agricultores en el norte de India?

La última escalada comenzó el 16 de agosto, cuando un grupo de agricultores asociado al SKM no político intentó iniciar una marcha a pie desde la zona de Khanauri, en Punjab, hacia Nueva Delhi.

A diferencia de algunas de las grandes movilizaciones agrícolas de años anteriores, los organizadores habían previsto que únicamente 51 agricultores participaran inicialmente en el recorrido. La intención era evitar el uso de tractores y otros vehículos que habían generado importantes problemas de movilidad durante anteriores protestas.

El recorrido previsto era de unos 228 kilómetros y debía concluir en Jantar Mantar, en Nueva Delhi, el 29 de agosto.

Las autoridades de Haryana, sin embargo, bloquearon el paso en la frontera interestatal. La policía instaló barricadas de concreto, alambre de púas, vehículos pesados y unidades de control de disturbios para impedir que los manifestantes ingresaran al estado.

Ante la imposibilidad de continuar la marcha, los agricultores permanecieron en el lado de Punjab y organizaron un dharna, una forma tradicional de protesta mediante la permanencia en un lugar determinado.

La situación también provocó el cierre temporal de la carretera nacional NH-52, una vía importante para la conexión entre Punjab y Haryana.

El Gobierno central finalmente abrió una puerta al diálogo

La tensión comenzó a disminuir el 19 de agosto, cuando el Gobierno central aceptó mantener una reunión con representantes del SKM no político.

El encuentro quedó previsto para el 4 de septiembre de 2026 en Nueva Delhi, con el ministro de la Unión Manohar Lal Khattar. Según los agricultores, también existe la posibilidad de que posteriormente se produzca una reunión con el ministro de Agricultura, Shivraj Singh Chouhan.

Tras recibir la invitación, el SKM no político suspendió temporalmente la marcha hacia Jantar Mantar y levantó el bloqueo en la zona de Khanauri, lo que permitió avanzar hacia la reapertura de la NH-52.

El acuerdo para conversar representa un cambio importante porque, según The Indian Express, desde marzo de 2025 no se había producido un nuevo diálogo entre esta organización campesina y el Gobierno central. Entre febrero de 2024 y marzo de 2025 se habían celebrado siete rondas de conversaciones relacionadas principalmente con la garantía legal del MSP.

No obstante, la suspensión de la protesta no significa que las demandas hayan sido aceptadas.

Los agricultores han advertido que podrían reanudar las movilizaciones si las conversaciones no producen resultados concretos.

El acuerdo comercial con Estados Unidos está en el centro de la disputa

Uno de los principales factores que alimentan las movilizaciones es la política comercial de India y, particularmente, el acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos.

El Gobierno indio sostiene que el acuerdo protege los sectores agrícolas más sensibles y abre nuevas oportunidades para los productores indios en el mercado estadounidense.

El Ministerio de Agricultura afirmó en febrero que numerosos productos agrícolas indios obtendrían acceso con aranceles reducidos o nulos al mercado estadounidense. El Gobierno también aseguró que productos considerados sensibles para la agricultura india, como arroz, trigo, maíz, soja, azúcar, productos lácteos, aves y varias legumbres, quedaron fuera de las concesiones arancelarias otorgadas a Estados Unidos.

Para el Ejecutivo, por tanto, el acuerdo representa una oportunidad de ampliar las exportaciones agrícolas y mejorar los ingresos de determinados productores.

Los agricultores tienen una lectura diferente.

Las organizaciones campesinas temen que futuros acuerdos comerciales puedan aumentar la entrada de productos agrícolas extranjeros y presionar a la baja los precios internos. Su preocupación es especialmente fuerte en un sector donde muchos productores dependen de mecanismos de apoyo gubernamental y de los precios de referencia establecidos por el Estado.

Reuters informó en febrero que sindicatos agrícolas y grupos de oposición habían expresado su rechazo al acuerdo comercial con Estados Unidos porque temían que una mayor apertura a productos agrícolas estadounidenses subsidiados pudiera perjudicar los precios domésticos.

¿Qué es el MSP y por qué es tan importante?

Una de las expresiones más repetidas durante las protestas es MSP, sigla de Minimum Support Price, o Precio Mínimo de Apoyo.

Se trata de un precio anunciado por el Gobierno para determinadas cosechas con el objetivo de ofrecer a los agricultores una referencia de remuneración y reducir el impacto de las caídas de precios en el mercado.

El Gobierno central establece anualmente el MSP para 22 cultivos obligatorios, entre ellos arroz, trigo y soja, siguiendo las recomendaciones de la Comisión de Costos y Precios Agrícolas. También fija un precio denominado Fair and Remunerative Price para la caña de azúcar.

El problema para los agricultores no se limita a la existencia del MSP.

Las organizaciones campesinas quieren que el sistema tenga una garantía legal de compra para todas las cosechas y que el cálculo se realice conforme a la fórmula conocida como C2+50 %, asociada a las recomendaciones de la Comisión Nacional de Agricultores presidida por M. S. Swaminathan.

La fórmula busca que el agricultor reciba un margen del 50 % sobre una estimación amplia de los costos de producción.

Por eso, durante las actuales movilizaciones, una de las principales exigencias es convertir el MSP en una garantía legal con mecanismos efectivos de adquisición.

Punjab y Haryana, el corazón histórico de las protestas agrícolas

La importancia de Punjab y Haryana no es casual.

Ambos estados ocupan un lugar central en la agricultura india y, especialmente, en la producción de trigo y arroz. Durante décadas, la política de compras públicas y precios de apoyo contribuyó a convertir a la región en uno de los principales centros de producción alimentaria del país.

La dependencia de muchos productores de estos mecanismos explica por qué las discusiones sobre MSP, compras estatales y reformas agrícolas tienen una repercusión particularmente fuerte en el norte de India.

Los datos oficiales muestran la magnitud de esa relación.

Durante el año agrícola 2024-25, el Gobierno informó que compró en Punjab 124,57 lakh de toneladas de trigo mediante el sistema de MSP, por un valor de aproximadamente 28.338,63 millones de rupias, beneficiando a más de 930.000 agricultores.

En el caso del arroz, se adquirieron 116,13 lakh de toneladas, por unos 40.212,78 millones de rupias, beneficiando a más de 904.000 agricultores.

Estos números ayudan a entender por qué cualquier modificación de las políticas de compras o de comercio agrícola genera preocupación en Punjab.

El antecedente que todavía pesa: las protestas de 2020 y 2021

Las movilizaciones actuales también deben entenderse a la luz del enorme conflicto agrícola de 2020-2021.

En aquel momento, millones de agricultores y simpatizantes participaron en protestas contra tres leyes agrícolas impulsadas por el Gobierno del primer ministro Narendra Modi.

Los manifestantes argumentaban que las reformas podían debilitar los mercados agrícolas regulados y reducir progresivamente la importancia del MSP y de las compras estatales.

Después de meses de movilización, bloqueos y enfrentamientos, el Gobierno anunció en noviembre de 2021 que retiraría las controvertidas leyes.

Sin embargo, algunas de las demandas de los agricultores continuaron pendientes, especialmente la relacionada con una garantía legal del MSP.

Ese antecedente explica por qué las organizaciones campesinas actuales consideran que las negociaciones con Nueva Delhi no deben limitarse a compromisos políticos, sino traducirse en cambios legislativos y económicos concretos.

Las protestas de 2024-2025 también dejaron demandas pendientes

La actual movilización tampoco surgió de la nada.

Desde febrero de 2024, agricultores de Punjab, Haryana y otros estados protagonizaron nuevas protestas para exigir, entre otras cosas, una garantía legal del MSP, alivio de la deuda y cumplimiento de compromisos asumidos por el Gobierno.

Las protestas se concentraron durante largos periodos en lugares como Shambhu y Khanauri, en la frontera entre Punjab y Haryana.

De acuerdo con The Indian Express, entre febrero de 2024 y marzo de 2025 se produjeron siete rondas de conversaciones entre líderes campesinos y representantes del Gobierno central. Sin embargo, después del 19 de marzo de 2025 no hubo nuevas conversaciones con el SKM no político hasta la apertura del nuevo canal previsto para septiembre de 2026.

Por eso, la reunión anunciada para septiembre es observada con especial atención.

Los agricultores también reclaman alivio de la deuda

El MSP y los acuerdos comerciales no son las únicas preocupaciones.

Las organizaciones agrícolas también exigen medidas para aliviar el endeudamiento rural.

Los costos de semillas, fertilizantes, combustibles, electricidad, maquinaria y productos fitosanitarios han aumentado las presiones económicas sobre numerosos productores.

En las movilizaciones de 2026 también han aparecido reclamaciones relacionadas con la disponibilidad de fertilizantes. En junio, agricultores de varios estados, entre ellos Punjab, Haryana, Rajasthan, Madhya Pradesh y Bihar, protestaron por problemas de abastecimiento de urea y denunciaron prácticas de comercialización irregular y encarecimiento de los insumos.

La cuestión de los fertilizantes es especialmente relevante porque una interrupción del suministro puede afectar directamente los ciclos de siembra y elevar los costos de producción.

Una protesta que va más allá del precio de las cosechas

Las demandas presentadas por los agricultores muestran que el conflicto es más amplio que una disputa puntual por los precios.

El SKM no político ha reclamado que la agricultura, la producción lechera, la avicultura y la pesca queden fuera de futuros acuerdos comerciales que puedan perjudicar a los productores nacionales.

También ha exigido una garantía legal del MSP, utilizando la fórmula C2+50 %, una condonación de préstamos agrícolas, un aumento del precio de la caña de azúcar y el retiro de casos judiciales relacionados con anteriores movilizaciones.

En paralelo, otras organizaciones campesinas han incorporado demandas relacionadas con fertilizantes, electricidad, empleo rural y adquisición de tierras.

Esto demuestra que el movimiento agrícola indio no constituye una organización única con una sola agenda. Existen diferentes sindicatos y plataformas campesinas, algunas de ellas con posiciones distintas, aunque coinciden en varias demandas económicas fundamentales.

¿El Gobierno está revisando sus políticas agrícolas?

La afirmación de que las protestas han obligado al Gobierno central a «revisar» sus políticas debe matizarse.

Hasta el momento, no existe evidencia de que Nueva Delhi haya aceptado todas las demandas de los agricultores ni de que haya anunciado una retirada del acuerdo comercial por presión de las protestas.

Lo que sí ha ocurrido es que el Gobierno ha mantenido mecanismos de revisión y diálogo sobre las preocupaciones planteadas por Punjab y otras regiones.

En una respuesta presentada ante la Lok Sabha en marzo de 2026, el Ministerio de Agricultura afirmó que el Gobierno revisa regularmente las cuestiones planteadas por los gobiernos estatales relacionadas con las operaciones de adquisición y las medidas de apoyo agrícola. También aseguró que mantiene su compromiso de abordar las preocupaciones de los agricultores mediante apoyo político, operaciones de adquisición y consultas con los diferentes actores.

Además, la decisión de aceptar una reunión con el SKM no político en septiembre constituye una señal de que el Ejecutivo está dispuesto a volver a discutir directamente las demandas del movimiento.

Pero eso todavía no equivale a una modificación sustancial de las políticas.

El Gobierno defiende sus programas de apoyo

Nueva Delhi sostiene que ya existen numerosos mecanismos destinados a respaldar al sector agrícola.

En su respuesta parlamentaria de marzo, el Ministerio de Agricultura enumeró programas como PM-KISAN, la Rashtriya Krishi Vikas Yojana, PM-AASHA, programas de horticultura, iniciativas para aceites comestibles y legumbres, sistemas de riego y mecanismos de subsidio de intereses.

El Gobierno también destaca el aumento de las compras públicas y del gasto asociado al MSP.

Según datos oficiales publicados en 2025, los desembolsos de MSP para cereales alimentarios habían aumentado significativamente respecto a la década anterior y el sistema de compras había ampliado su cobertura.

La administración de Modi presenta estas medidas como evidencia de que el Estado continúa respaldando la seguridad económica de los productores.

Los sindicatos agrícolas, por el contrario, sostienen que los programas existentes no solucionan el problema fundamental: que muchos productores no tienen una garantía efectiva de vender sus cosechas al precio anunciado por el Gobierno.

El conflicto comercial tiene una dimensión política

La disputa también se ha convertido en un asunto político de importancia nacional.

Los partidos de oposición han aprovechado las protestas para cuestionar la transparencia y las condiciones de los acuerdos comerciales del Gobierno de Modi.

Los agricultores, por su parte, reclaman que cualquier acuerdo internacional que pueda afectar al campo sea discutido públicamente antes de su implementación.

El Gobierno insiste en que la protección de los productos agrícolas sensibles fue una prioridad durante las negociaciones con Estados Unidos. El ministro de Agricultura Shivraj Singh Chouhan afirmó que productos como arroz, trigo, maíz, azúcar, soja, lácteos y varias legumbres no recibieron concesiones arancelarias que permitieran una entrada preferencial al mercado indio.

Los agricultores, sin embargo, cuestionan no solo los productos incluidos en un acuerdo concreto, sino la orientación general de la política comercial y el riesgo de que futuras negociaciones terminen ejerciendo presión sobre los precios agrícolas internos.

El antecedente de julio muestra que la presión puede producir negociaciones

La movilización de agosto no fue el primer episodio de 2026.

En julio, miles de agricultores se concentraron nuevamente cerca de la frontera de Shambhu para protestar contra el acuerdo comercial con Estados Unidos y preparar una marcha hacia Delhi.

La movilización fue suspendida después de que el Gobierno de Haryana aceptara algunas demandas inmediatas, entre ellas facilitar una reunión con el ministro de Agricultura de la Unión y abordar la situación de líderes campesinos detenidos.

Sin embargo, los agricultores dejaron claro que sus demandas principales —especialmente las relacionadas con el comercio internacional y el MSP— requerían decisiones del Gobierno central.

El episodio de Khanauri en agosto siguió un patrón parecido: la presión en las carreteras terminó conduciendo a una nueva oferta de diálogo.

¿Qué puede pasar ahora?

El próximo punto decisivo será la reunión prevista para el 4 de septiembre de 2026.

Los agricultores llegarán a esa mesa con un conjunto de demandas que incluyen la protección del sector agrícola frente a acuerdos comerciales, una garantía legal del MSP, alivio de la deuda y cumplimiento de compromisos anteriores.

El Gobierno, por su parte, tendrá que equilibrar varias prioridades: mantener abiertas las oportunidades de exportación, proteger a los productores nacionales, contener los precios de los alimentos y preservar la estabilidad de los mercados agrícolas.

El desafío es particularmente complejo porque una política que beneficie a un grupo de productores puede perjudicar a consumidores, importadores, exportadores o agricultores de otras regiones.

Por ejemplo, garantizar precios elevados para determinados cultivos puede mejorar los ingresos de los productores que logran acceder al sistema de compras, pero también puede aumentar el costo de algunos alimentos y mantener una estructura agrícola muy concentrada en determinados cultivos.

Una disputa que podría prolongarse

Aunque el bloqueo de Khanauri fue levantado y la marcha hacia Delhi quedó suspendida, la movilización agrícola continúa.

El SKM ha anunciado nuevas acciones y ha advertido que podría intensificar la protesta si considera que las conversaciones con el Gobierno no producen resultados.

De hecho, las organizaciones campesinas han mantenido movilizaciones contra los acuerdos de libre comercio en distintos puntos del país y han planteado la posibilidad de nuevas protestas nacionales si no se atienden sus demandas.

Por ahora, el escenario es de tensión contenida y negociación abierta, más que de una solución definitiva.

La aceptación de una reunión con el Gobierno central representa un avance respecto al bloqueo institucional que había caracterizado los últimos meses, pero todavía no existe un acuerdo sobre el MSP ni sobre las condiciones que los agricultores quieren para los futuros tratados comerciales.

Una batalla por el futuro del campo indio

Las protestas agrícolas de 2026 ponen nuevamente sobre la mesa una de las grandes discusiones económicas de India: cómo convertir su enorme sector rural en una actividad rentable y sostenible sin sacrificar la seguridad alimentaria ni perjudicar a los consumidores.

Para los agricultores del norte del país, la cuestión no es únicamente cuánto recibirán por una tonelada de trigo, arroz o cualquier otra cosecha. También está en juego el modelo bajo el cual India quiere integrar su agricultura a los mercados internacionales.

El Gobierno apuesta por una mayor integración comercial y por la apertura de nuevos mercados para los productos indios, mientras que las organizaciones campesinas exigen garantías para evitar que esa apertura se traduzca en una competencia que consideran desigual.

El encuentro de septiembre será, por tanto, mucho más que una reunión administrativa. Podría convertirse en una nueva prueba para medir hasta dónde está dispuesto a llegar el Gobierno central para responder a las demandas históricas del campesinado.

Por el momento, las protestas han conseguido algo concreto: volver a colocar las demandas agrícolas en el centro de la agenda política nacional y reabrir el diálogo directo entre el Gobierno y uno de los principales bloques de organizaciones campesinas. Pero la cuestión fundamental —si India modificará sus políticas de MSP, comercio agrícola y apoyo al campo— continúa abierta.


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