Cristiano Ronaldo se despide del Mundial sin el único trofeo que le faltó y con las lágrimas como único consuelo
El último baile mundialista de Cristiano Ronaldo en el Mundial 2026 terminó de la manera más cruel que el fútbol puede deparar: un gol en el minuto 90+1 de Mikel Merino que apagó las luces de una carrera mundialista única e irrepetible. Con 41 años, CR7 llegó a Dallas como el símbolo de una Portugal que soñaba con darle el único título que escapó a la mayor colección de logros individuales de la historia del fútbol. Sin embargo, el torneo no fue el esperado para el portugués: no marcó en ninguno de sus tres partidos, luchó con su movilidad reducida y fue más inspiración que protagonismo real dentro del campo, aunque sus compañeros lo rodearon de amor en cada partido.
El legado mundialista de Ronaldo queda sellado para siempre con números que nadie más ha logrado: el único jugador de la historia en marcar en seis Copas del Mundo consecutivas desde Alemania 2006 hasta este 2026, 11 goles en 25 partidos y seis torneos de presencia ininterrumpida que abarcan dos décadas de historia del fútbol mundial. Tras el pitido final en Dallas se quedó en el césped durante varios minutos con los ojos anegados en lágrimas, consolado por sus compañeros y ovacionado incluso por la afición española que reconoció la grandeza de quien siempre será uno de los más grandes de todos los tiempos. Mañana se levantará con la conciencia tranquila, como él mismo dijo, pero el mundo del fútbol tardará mucho tiempo en encontrar a alguien que llene el espacio que deja.




