Septiembre llega a Pasto con una fecha que nos invita a detenernos por un momento y recordar algo que muchas veces olvidamos en medio de las ocupaciones diarias: la importancia de tener a alguien con quien compartir la vida.
Amor y Amistad no debería ser solamente una celebración marcada en el calendario. También puede convertirse en una oportunidad para agradecer a quienes han estado presentes en los momentos buenos, pero especialmente en aquellos días difíciles.
Porque amar no siempre significa tener una pareja.
También es amor el abrazo de una madre, las palabras de un padre, la compañía de un hermano, la complicidad de un amigo o esa persona que aparece cuando más la necesitamos.
En Pasto, esta fecha también se vive en las calles, en los restaurantes, en los pequeños negocios, en los centros comerciales y en cada espacio donde las familias y los amigos encuentran una oportunidad para compartir.
Para los comerciantes, septiembre representa una temporada importante. Regalos, flores, chocolates, cenas y diferentes detalles hacen parte de una celebración que también mueve la economía local.
Pero detrás de cada compra debería existir algo mucho más importante: la intención de decirle a alguien “gracias por estar”.
¿Cuántas veces dejamos para después un abrazo, una llamada o un “te quiero”?
Vivimos tan rápido que muchas veces suponemos que las personas que amamos estarán siempre ahí. Sin embargo, la vida nos recuerda constantemente que el tiempo no se detiene y que las oportunidades para compartir no son infinitas.
Amor y Amistad debería servirnos precisamente para eso: para valorar mientras tenemos la oportunidad.
También es una fecha para recordar a quienes están lejos de Pasto. Muchos nariñenses han tenido que salir de su tierra buscando empleo, estudio y nuevas oportunidades. Desde Bogotá, Cali, Medellín, Pereira o cualquier otra ciudad, seguramente llevan consigo el recuerdo de su familia, sus amigos y esas calles que alguna vez recorrieron.
Porque estar lejos no significa olvidar.
Pasto tiene una manera especial de celebrar. Somos una ciudad de encuentros, de familias, de amigos y de tradiciones. Una ciudad donde todavía tiene valor sentarse a conversar, compartir una comida y preguntar sinceramente: “¿Cómo estás?”.
En tiempos donde las redes sociales nos mantienen conectados permanentemente, también debemos recuperar el valor de la conversación cara a cara.
Un mensaje puede alegrar el día, pero un abrazo puede cambiarlo todo.
Amor y Amistad tampoco debería convertirse en una competencia por demostrar quién tiene el regalo más costoso. El verdadero valor está en el significado de cada detalle y en el tiempo que decidimos dedicarle a alguien.
A veces una llamada vale más que un regalo.
A veces una conversación puede sanar una tristeza.
Y a veces simplemente estar presente es la mejor manera de demostrar cariño.
Este septiembre, Pasto tiene una nueva oportunidad para celebrar, pero también para reflexionar.
Que no sea solamente una fecha comercial.
Que sea una oportunidad para reconciliarnos, agradecer, perdonar y recordarles a nuestros seres queridos cuánto significan para nosotros.
Porque al final de la vida no serán los regalos los que recordaremos.
Recordaremos las conversaciones, las risas, los abrazos, las historias y aquellos momentos en los que alguien decidió quedarse a nuestro lado.
Amor y Amistad es, entonces, una excusa.
Una hermosa excusa para volver a encontrarnos.
Para decir “te quiero”.
Para decir “gracias”.
Y, sobre todo, para recordar que mientras tengamos a alguien con quien compartir, siempre habrá una razón para celebrar.




