Hernán Insuasti Gonzales (Acord)
La Comisión Disciplinaria de la Dimayor tardó varios días para dar a conocer las sanciones en contra del Deportivo Pasto y algunos integrantes del plantel después de los incidentes presentados tras el partido ante el Deportes Tolima el 13 de mayo en el estadio Libertad, por la vuelta de la semifinal de la Liga colombiana.
Finalmente, el equipo nariñense fue castigado con dos (2) fechas de suspensión total de la plaza y una multa de $15.758.145 por lanzamiento de objetos desde la tribuna e invasión de la cancha por parte de sus hinchas. Realmente ese castigo me parece corto, ya que si pudimos observar actuaciones inapropiadas de quienes dicen llamarse seguidores de la escuadra nariñense.
Además, sancionaron a Jonathan Risueño con seis (6) fechas de suspensión y una multa de $2.276.176 por empujar a un jugador del Tolima (Juan Pablo Nieto). Esto se suma a las cinco (5) jornadas de castigo que recibió tras el juego en Barranquilla contra Junior. O sea, el entrenador acumula once (11) fechas de sanción. De esta manera, se perderá más del 50% de la fase Todos contra todos.
Por su parte, el jugador Jonathan Perlaza recibió cuatro (4) jornadas de suspensión y una multa de $1.750.905 por agredir a un aficionado que entró a la cancha para provocar al mencionado futbolista mediante insultos.
Veo que el Pasto está dando mucha ‘papaya’, es decir, que los hinchas están copiando los pésimos ejemplos que dan aficionados de otros clubes del país. Deben entender que, con eso, el que sale más perjudicado es el equipo y que con otra acción similar el castigo podría ser mucho más grave.
En el caso del técnico Jonathan Risueño no nos cansamos de ponderar su gran capacidad, por eso, el Pasto hizo una buena campaña en el primer semestre del año. Sin embargo, se está pasando de la raya y ya no le están perdonando nada. Es más, cada actuación suya, la aprovechan los demás para agrandarla y así mediante sanciones sacarlo de la zona desde de donde dirige. Creo que ya está bien y espero que, de aquí en delante de bajarle a su manera de ser, porque la única perjudicada es la institución.
Para el segundo semestre todos a ponerse serios, ya que de lo contrario las cosas no van a salir bien. La dirigencia en cabeza del presidente Roberto Castro debe fajarse bien los pantalones, para llamar al orden a quien sea y cuando toque.


