A la espera de una ayuda

A sus 89 años, María Luisa Rueda enfrenta una realidad que cada día se
vuelve más difícil. La adulta mayor, residente del barrio Luis Carlos Riveros,
presenta serias dificultades para movilizarse, situación que ha cambiado por
completo la rutina de su hogar y ha convertido las actividades más sencillas en
un verdadero reto para ella y para sus hijas, quienes son las encargadas de
brindarle todos los cuidados.
Aunque nunca le ha faltado el cariño de su familia, sus hijas también son
mujeres de edad avanzada y, debido al estado de salud de María Luisa, deben
cargarla constantemente para ayudarla a desplazarse dentro de la vivienda o
llevarla a cumplir citas médicas. El esfuerzo físico ha comenzado a pasarles
factura, por lo que hoy hacen un llamado a la solidaridad de la comunidad.
Apoyo
La familia necesita con urgencia una silla de ruedas que les permita mejorar la
calidad de vida de María Luisa. No importa si es mediante una donación o en
calidad de préstamo; lo importante es contar con este elemento que facilitaría
sus desplazamientos y evitaría que sus hijas continúen realizando grandes
esfuerzos para moverla de un lugar a otro.
Más que un implemento médico, la silla de ruedas representa para esta
abuelita la posibilidad de volver a salir de casa con mayor comodidad, asistir a
sus controles médicos y sentirse un poco más independiente en esta etapa de
su vida.
Solidaridad

La historia de María Luisa demuestra que un gesto sencillo puede convertirse
en una ayuda invaluable. Muchas familias conservan sillas de ruedas que ya no
utilizan y que podrían cambiar por completo la realidad de un adulto mayor que
hoy las necesita.

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