Por: Germán Caicedo Mora
En 1998 el Deportivo Pasto avanzó al fútbol profesional por su constancia, y además, en la ciudad sorpresa la sociedad, las autoridades, directivos del deporte y la empresa comprendieron las bondades por el impacto tanto en lo social como en lo deportivo, que después de dos décadas de experiencia son palpables; además, la ciudad y el departamento alcanzaron reconocimiento nacional por el protagonismo que despliega este deporte.
Es cierto, a la par de las letras positivas que se han ido esculpiendo en la historia del Deportivo Pasto causadas por las emociones que despierta, donde se encuentran los aciertos y también los desaciertos; como es lo normal en todo emprendimiento; sin embargo, la página de la historia será siempre para reconocer, corregir y seguir emprendiendo en bien del Sur; región que merece destacarse al igual que otras que han consolidado sus equipos sumando los afectos y potencialidades que motiva la superación.
Lo anterior nos lleva a no olvidar el punto de partida 2016 del fútbol profesional femenino y su acogida en el departamento y particularmente en la capital, a lo cual seguramente contribuyó la trayectoria del Deportivo Pasto; hoy está su vacío. Sin embargo, independientemente de esa condición, el fútbol femenino sigue practicándose por la voluntad de las mujeres y de algunos clubes deportivos, que consideran es un baluarte para enaltecer a más jóvenes.
"Por lo tanto, es necesario volver a tener un equipo profesional femenino, teniendo en cuenta las externalidades positivas propias de un proyecto social que dispone de condiciones endógenas; esto es, del talento de las mujeres que en buena hora incursionan en el fútbol por interés personal, y se observa en todos los municipios incluyendo a Pasto".
En esa realidad, se encuentra un motivo palpable para no truncar el camino al fútbol femenino con perspectiva de competir en la Liga Profesional. Para materializar la idea, ciertamente se debe hacer gestión Nacional ante la Dimayor, que en principio es del resorte de los directivos del Deportivo Pasto, pero no puede descartarse entren otros actores con compromiso para apalancar a una empresa deportiva que genera dividendos particulares.
En ese proyecto convergen los propósitos no solo para materializar el equipo profesional de fútbol, porque si abren las puertas a más actores, también avanzaría en alianzas público- privadas, mejorar la logística, escenarios, convivencia y cualificación de la hinchada. Se argumenta con el ejemplo del deporte como acción social que todos ganan. Los expertos expresan que el fútbol es rentable.
De hecho, la demanda es tangible debido al sentimiento generalizado por el deporte, particularmente el fútbol que identifica y comparten mujeres, hombres niñas y niños del departamento y, además por muchos nariñenses residentes por fuera que apoyan, disfrutan y padecen las emociones cuando el equipo de su tierra compite.
Con lo anterior, no sería lo ideal postergar una decisión tan esperada de volver al fútbol profesional femenino, que ofrece condiciones y cuenta con el talento, calidad, tenacidad y el recorrido del Deportivo Pasto.




