Amor, compresión, acompañamiento y solidaridad. Esas palabras pueden definir a los Ángeles lectores, un grupo de voluntarios jóvenes que frecuentan el Hospital Infantil de Pasto porque han descubierto que con lectura pueden aportar a la recuperación anímica de los niños.
Los pequeños que se encuentran alejados de su cotidianidad encuentran en la lectura de cuentos, relatos y poemas una manera de sobrellevar el duelo, de continuar soñando y de recupe-rarse en un menor tiempo.
La socióloga Patricia Correa Jaramillo es una de esas personas que hace de los ambientes hospitala-rios un espacio propicio para la promoción de lectura infantil. A través del proyecto Ángeles Lectores, pre-sente en Pasto se ayuda a las familias a darse cuenta, en espacios no convencionales, que a los niños les gustan los libros y que muchas veces los entretienen más que un televisor y la libera de la rutina clínica a lo que lo someten.
Ángeles lectores para compartir, involucran
su tiempo, y en su labor cotidiana les leen cuentos y char lan con los padres que tienen a sus hijos internados en el hospitalloading...
Las personas que promueven y comparten la lectura en voz alta en ambientes hospitalarios lo hacen porque lo sienten y lo desean. Son lectores que se nutren con el voluntariado de muchas personas, que acompañan en la enfermedad, por eso no les pre-guntan a los niños por sus síntomas ni se detienen a conversar acerca de los textos. Simplemente leen porque saben que las historias ayudan a soportar la oscuridad, a vivir otras experiencias y comprender emociones como el miedo.
Están invitados a seguir las próximas convocatorias que el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia se encuentran preparando para continuar fomentando el acompañamiento, a través de los libros, de los niños menores de seis años que se encuentran recuperando su salud en clínicas y hospitales.

