Colombia, semifinalista del Mundial sub 20 Femenino

Una gesta construida con sacrificio, resistencia y una dosis de dramatismo. Así puede resumirse la clasificación de la Selección Colombia a las semifinales del Mundial Femenino Sub-20, luego de imponerse por 1-0 sobre Nigeria, uno de los equipos favoritos del certamen, gracias a una anotación de Loboa cuando el reloj marcaba los 90+1 minutos.

Cuando todo parecía encaminado hacia el alargue, la atacante colombiana apareció para marcar la diferencia y desatar una celebración que quedará en la memoria del fútbol femenino nacional. El triunfo no solo significó la eliminación de un poderoso conjunto africano, sino también el regreso de Colombia a una semifinal mundialista de la categoría después de 16 años.

La clasificación tuvo como ingrediente principal la capacidad del equipo dirigido por el cuerpo técnico nacional para soportar los momentos más complejos de un encuentro en el que Nigeria impuso, durante largos pasajes, su fortaleza física, velocidad y presencia en el terreno de juego.

Luisa Agudelo, la figura

Desde el pitazo inicial, Nigeria dejó claras sus intenciones. Las africanas adelantaron sus líneas, presionaron la salida colombiana y buscaron aprovechar su superioridad física para instalarse cerca del arco defendido por Luisa Agudelo.

La guardameta nacional, sin embargo, respondió a la altura de las circunstancias y se convirtió en una de las grandes figuras del compromiso.

A los 19 minutos, Agudelo protagonizó una intervención providencial ante un potente remate frontal que llevaba destino de gol. La arquera alcanzó a desviar el balón, que terminó estrellándose contra el travesaño, en una acción que evitó que Colombia comenzara a remar contra la corriente.

Más adelante, a los 37 minutos, volvió a aparecer con una espectacular volada para neutralizar un disparo de media distancia de Rafiu, una de las jugadoras más peligrosas del conjunto nigeriano.

Colombia no tenía el control de la pelota, pero lograba resistir con orden y concentración. Nigeria dominaba los duelos individuales y encontraba espacios para aproximarse, aunque también evidenciaba dificultades para traducir su dominio territorial en ocasiones claras y contundentes.

En el frente de ataque, el combinado nacional tuvo pocas oportunidades durante la primera mitad. La más destacada llegó tras una proyección de Loboa, quien intentó sorprender con un cabezazo que terminó desviándose del arco africano.

Parte complementaria

Para la segunda parte, Colombia pareció encontrar una dosis adicional de confianza. El equipo adelantó algunos metros sus líneas y buscó aprovechar los espacios que dejaba Nigeria, que comenzaba a sentir también el desgaste de un partido intenso.

Mariana Díaz tuvo una ocasión inmejorable para abrir el marcador, pero definió de manera defectuosa y no pudo aprovechar el resbalón de la arquera rival. La oportunidad representó una de las mejores opciones colombianas para cambiar el rumbo del compromiso.

Nigeria reaccionó rápidamente y volvió a llevar el partido hacia el terreno nacional. Las africanas presionaron, recuperaron balones y sometieron a Colombia a una intensa labor defensiva. No obstante, la falta de precisión en el último pase y en los remates les impidió concretar el dominio que ejercían.

El cansancio comenzó a reflejarse en ambos equipos. Las piernas pesaban, los espacios se reducían y cada balón dividido adquiría un valor especial. A los 70 minutos, Díaz volvió a disponer de una posibilidad importante, pero su remate terminó directamente en el cuerpo de la portera nigeriana.

La tensión aumentó con una acción polémica protagonizada por Mafisere, quien cometió una fuerte entrada sobre Rodríguez. La árbitra mostró inicialmente la tarjeta roja, pero la jugada fue revisada durante varios minutos por el VAR, generando incertidumbre entre ambos seleccionados.

El partido entraba en su recta final y el empate parecía conducir inevitablemente al tiempo suplementario. Colombia resistía, Nigeria insistía y la clasificación se definía en pequeños detalles.

Momento decisivo.

Cuando se disputaba el primer minuto de adición, Loboa ganó el duelo frente a sus marcadoras, encontró el espacio necesario y envió el balón al fondo de la red. El 1-0 desató la locura en el banco colombiano y selló una victoria tan agónica como merecida por la entrega demostrada durante los 90 minutos.

Colombia está en semifinales del Mundial Sub-20, con el sabor de una hazaña construida frente a un rival de enorme exigencia.

El único lunar de la jornada fue la acumulación de tarjetas amarillas de la experimentada Juana Ortegón, quien se perderá la semifinal por sanción. El rival de Colombia en esa instancia se conocerá una vez concluyan los demás compromisos de los cuartos de final.

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