Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información sobre alimentación y pérdida de peso. Cada día aparecen en plataformas como TikTok e Instagram nuevos menús, retos alimenticios y dietas que prometen bajar de peso rápidamente, mejorar la digestión o transformar la apariencia física. Sin embargo, especialistas advierten que seguir estas recomendaciones sin conocer su origen, composición o posibles efectos puede representar riesgos para la salud.
Una investigación divulgada por el Programa de Enfermería de la Universidad Manuela Beltrán encontró que el 66 % de los participantes había practicado alguna dieta popular consultada, mientras que el 34 % aseguró no haberlo hecho. Entre las tendencias mencionadas aparecen el ayuno intermitente, las dietas detox, el consumo de jugos y los planes de alimentación bajos en carbohidratos. Los resultados muestran además que una parte importante de quienes conocen estas prácticas no necesariamente las considera recomendables.
¿Por qué los menús virales pueden ser un riesgo?
Uno de los principales problemas es que un menú publicado en internet generalmente no está diseñado teniendo en cuenta las características particulares de cada persona. La edad, el nivel de actividad física, las necesidades nutricionales, las enfermedades existentes, los medicamentos y otros factores pueden modificar considerablemente lo que resulta adecuado para alguien.
La experta Caroline Espitaleta, del Programa de Enfermería de la Universidad Manuela Beltrán, señaló que la popularidad de una dieta en redes sociales no significa que sea segura para todas las personas. Además, este tipo de publicaciones puede mostrar únicamente los resultados positivos y dejar por fuera información relacionada con posibles efectos adversos.
Ayuno, dietas detox y planes restrictivos
Entre las tendencias identificadas en la investigación, el ayuno intermitente registró el mayor nivel de consulta, con un 64,8 %, seguido por las dietas detox, con 38,9 %, los jugos o “juicing”, con 33,3 %, la dieta keto, con 32,1 %, y la dieta paleo, con 3,7 %. Esto evidencia la variedad de métodos que circulan en internet y que pueden ser adoptados por los usuarios sin una valoración profesional previa.
Los especialistas también han advertido sobre las llamadas dietas detox que prometen eliminar toxinas o producir una transformación rápida mediante ayunos, jugos, infusiones o suplementos. Expertos citados por The Washington Post han señalado que existe poca evidencia de que estas prácticas produzcan los beneficios que suelen promocionarse y que algunos planes pueden resultar especialmente problemáticos para personas con determinadas condiciones de salud.
El problema de las recomendaciones sin respaldo científico
La preocupación no se limita a una dieta específica. Investigaciones recientes sobre contenido relacionado con nutrición y salud en redes sociales señalan que una parte de estas publicaciones puede contener información poco sustentada científicamente y ser difundida por personas que no cuentan con formación profesional en el área. Los algoritmos, además, pueden favorecer contenidos que generan mucha interacción, aunque su calidad informativa sea cuestionable.
Por esta razón, los expertos recomiendan analizar con cautela cualquier menú que prometa resultados extraordinarios en pocos días, elimine grupos completos de alimentos o asegure que funciona de la misma manera para todas las personas. Las recomendaciones nutricionales deberían considerar las necesidades individuales y estar respaldadas por profesionales capacitados.
¿Qué tener en cuenta antes de seguir una dieta viral?
Antes de comenzar un menú encontrado en TikTok, Instagram, Facebook o cualquier otra plataforma, es importante revisar quién lo diseñó, qué evidencia científica respalda sus afirmaciones y si las cantidades y alimentos propuestos cubren las necesidades nutricionales. También es conveniente desconfiar de las publicaciones que prometen perder peso rápidamente o que presentan un alimento, suplemento o producto como una solución universal.
Los especialistas destacan que las redes sociales pueden ser útiles para encontrar ideas de alimentación, recetas y educación en salud, pero no deberían sustituir una valoración profesional. Una alimentación equilibrada debe adaptarse a las características de cada persona y mantenerse de manera sostenible, en lugar de depender de retos o tendencias que pueden desaparecer tan rápido como se vuelven virales.
La apariencia no siempre refleja salud
Otro elemento que preocupa a los especialistas es que muchas tendencias alimentarias están relacionadas principalmente con la apariencia física. En la investigación de la Universidad Manuela Beltrán, el 44 % de los participantes indicó que realizaba estas prácticas con el objetivo de mejorar su apariencia. Instagram fue la plataforma más utilizada entre los encuestados, seguida por TikTok y Facebook.
Los expertos recuerdan que las fotografías y videos publicados en redes sociales no permiten conocer por sí solos el estado nutricional de una persona ni demostrar que una determinada dieta haya sido responsable de sus resultados. Por ello, copiar exactamente lo que come un influencer puede ser inadecuado e incluso contraproducente.
En un entorno digital donde las tendencias alimentarias pueden alcanzar miles o millones de reproducciones en cuestión de horas, la recomendación principal es evitar convertir un contenido viral en una indicación médica o nutricional. Antes de realizar cambios importantes en la alimentación, especialmente cuando existen enfermedades, embarazo, tratamientos médicos o necesidades nutricionales particulares, lo más adecuado es consultar a un profesional de la salud.



