Nueva Zelanda ha avanzado durante los últimos años en una política destinada a reducir la cantidad de residuos plásticos que terminan en vertederos, ecosistemas terrestres y ambientes marinos. Uno de los pasos más importantes de esta estrategia entró en vigor el 1 de julio de 2023, cuando el país prohibió la fabricación, venta y distribución de determinados productos plásticos de un solo uso, entre ellos platos, bandejas, recipientes, cubiertos y otros artículos utilizados habitualmente para consumir alimentos.
Es importante hacer una precisión: aunque la medida sigue siendo relevante en la actualidad, no se trata de una prohibición nueva de 2026. La normativa fue implementada en 2023 como parte de un proceso progresivo de eliminación de determinados plásticos de un solo uso y materiales difíciles de reciclar.
Además, la regulación neozelandesa es más amplia de lo que podría sugerir la idea de prohibir únicamente los productos «no compostables». En el caso de los platos y cubiertos de plástico de un solo uso, la prohibición también alcanza productos fabricados con plásticos compostables o biodegradables, siempre que entren dentro de la definición establecida por la normativa.
Una prohibición que comenzó en 2023
La medida forma parte de las Waste Minimisation (Plastic and Related Products) Regulations 2022, un conjunto de regulaciones mediante las cuales Nueva Zelanda estableció diferentes etapas para retirar del mercado determinados productos plásticos.
El 1 de julio de 2023 comenzó una segunda fase de estas restricciones. Desde esa fecha quedaron prohibidos la fabricación, venta o distribución de determinados productos, entre ellos las bolsas plásticas utilizadas para frutas y verduras y diferentes artículos de plástico de un solo uso.
Entre los productos afectados se encuentran los platos, bowls, bandejas y fuentes de plástico diseñados para utilizarse una sola vez o un número limitado de veces antes de desecharse. La misma regulación incluye diferentes tipos de cubiertos, como tenedores, cucharas, cucharitas, cuchillos y palillos.
La medida también contempla casos en los que el cubierto viene integrado en el propio envase de un alimento. Por ejemplo, un producto comercializado con una cuchara o tenedor plástico incluido en su presentación puede entrar dentro de las restricciones.
No solo se trata de plástico convencional
Uno de los aspectos que puede generar confusión es el concepto de plástico «compostable».
La normativa neozelandesa no establece simplemente que un producto pueda seguir utilizándose porque esté fabricado con un plástico biodegradable o compostable. Para los artículos de mesa de un solo uso incluidos en la prohibición, las autoridades especifican que la medida alcanza productos fabricados total o predominantemente con cualquier tipo de plástico, incluidos plásticos reciclables, compostables o biodegradables.
Esto significa que sustituir un plato convencional por uno fabricado con plástico compostable no necesariamente permite comercializarlo dentro de las categorías prohibidas.
La diferencia es importante porque el término «compostable» puede generar la impresión de que un producto desaparece automáticamente en cualquier ambiente. En realidad, las condiciones necesarias para que determinados materiales se degraden correctamente dependen del producto y del sistema de compostaje disponible.
Por esta razón, la estrategia neozelandesa busca reducir directamente el uso de determinados artículos desechables, en lugar de limitarse a sustituir un tipo de plástico por otro.
¿Qué productos están prohibidos?
La normativa establece diferentes categorías y excepciones. En el caso de la vajilla y los cubiertos de plástico de un solo uso, se incluyen principalmente:
- Platos plásticos desechables.
- Bowls o recipientes plásticos desechables.
- Bandejas y fuentes de plástico de un solo uso.
- Tenedores.
- Cucharas y cucharitas.
- Cuchillos.
- Palillos de plástico.
- Cubiertos plásticos incorporados a determinados envases de alimentos.
La prohibición se concentra en productos diseñados para utilizarse una vez o durante un número limitado de ocasiones antes de ser desechados.
Sin embargo, no todos los productos relacionados con la alimentación están prohibidos. Por ejemplo, existen categorías específicas de recipientes, artículos destinados a usos diferentes y productos fabricados con otros materiales que no necesariamente están incluidos en esta prohibición concreta.
También existen regulaciones independientes para otros productos plásticos.
Las bolsas para frutas y verduras también fueron eliminadas
La normativa de 2023 no se limitó a la vajilla.
Nueva Zelanda también prohibió las bolsas plásticas de un solo uso utilizadas para empacar frutas y verduras en los establecimientos comerciales. Esta medida incluye bolsas fabricadas con plástico reciclable, biodegradable, de origen vegetal o compostable.
Según el Ministerio para el Medio Ambiente de Nueva Zelanda, la eliminación de estas bolsas pretendía retirar alrededor de 150 millones de unidades de circulación cada año. La estimación equivalía a aproximadamente 17.000 bolsas por hora.
El dato permite dimensionar el problema que las autoridades buscaban abordar: aunque cada bolsa individual puede parecer insignificante, la utilización masiva de productos diseñados para tener una vida útil de pocos minutos genera un volumen considerable de residuos.
Los sorbetes plásticos recibieron un tratamiento diferente
Los sorbetes o pajillas de plástico también fueron incluidos en la estrategia de reducción de plásticos de un solo uso, aunque su regulación tiene particularidades.
Nueva Zelanda estableció restricciones para su utilización y contempló excepciones relacionadas con personas con discapacidad y necesidades de salud. La normativa permite que estos productos sigan estando disponibles en determinadas circunstancias para quienes los necesitan.
Esta diferencia muestra que la política no consiste simplemente en eliminar todos los productos de plástico independientemente de su función. También se consideran situaciones en las que un artículo puede resultar necesario para garantizar accesibilidad o atender necesidades específicas.
¿Qué alternativas pueden utilizarse?
Ante la prohibición, las autoridades neozelandesas han señalado diferentes alternativas para consumidores, restaurantes, comercios y organizadores de eventos.
En el caso de platos y recipientes, algunas opciones son:
- Vajilla reutilizable.
- Cerámica.
- Papel y cartón.
- Productos fabricados con fibras vegetales, cuando cumplen con las condiciones correspondientes.
- Recipientes diseñados para ser reutilizados.
Para los cubiertos se pueden utilizar alternativas como:
- Cubiertos metálicos reutilizables.
- Cubiertos de madera.
- Determinados productos de papel o bambú.
- Sistemas reutilizables para establecimientos y eventos.
El Ministerio para el Medio Ambiente recomienda priorizar opciones reutilizables cuando sea posible, mientras que otros materiales pueden utilizarse como alternativas en determinadas situaciones.
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El objetivo: reducir residuos antes de que se conviertan en contaminación
La lógica detrás de estas medidas está relacionada con la llamada economía circular: reducir el consumo innecesario de materiales, prolongar la vida útil de los productos y disminuir la cantidad de residuos que deben ser eliminados.
El plástico presenta un desafío particular porque muchos artículos tienen una vida útil extremadamente corta, pero pueden permanecer durante largos periodos en el ambiente si son gestionados de manera inadecuada.
El Ministerio para el Medio Ambiente de Nueva Zelanda sostiene que abandonar progresivamente los plásticos de un solo uso y aquellos difíciles de reciclar puede contribuir a reducir los residuos, mejorar los sistemas de reciclaje y proteger el medio ambiente.
El problema no termina cuando un producto sale de las manos del consumidor. Si un residuo plástico no es recogido o gestionado adecuadamente, puede llegar a ríos, costas y océanos, donde puede fragmentarse y contribuir a la contaminación por microplásticos.
Una política que forma parte de un proceso más amplio
La prohibición de 2023 no apareció de manera aislada.
Nueva Zelanda comenzó anteriormente a implementar restricciones sobre diferentes productos plásticos. Una de las medidas más conocidas fue la eliminación progresiva de las bolsas plásticas de compras, mientras que en octubre de 2022 ya habían entrado en vigor otras prohibiciones relacionadas con productos plásticos y envases difíciles de reciclar.
Posteriormente, el país continuó desarrollando su política de reducción de residuos. El Gobierno había planteado un proceso por etapas que incluía diferentes productos considerados problemáticos o difíciles de reciclar.
De esta manera, los platos y cubiertos desechables forman parte de una estrategia mucho más amplia que busca modificar la forma en que se producen, utilizan y desechan determinados productos.
Casi mil millones de artículos dejaron de circular tras la primera etapa
Uno de los datos más relevantes sobre los resultados iniciales apareció un año después de la entrada en vigor de las prohibiciones de 2023.
En julio de 2024, el Ministerio para el Medio Ambiente informó que casi mil millones de artículos plásticos habían sido retirados de circulación durante el primer año de las nuevas medidas. La cifra incluía los diferentes productos afectados por las prohibiciones y restricciones implementadas desde julio de 2023.
El dato fue presentado por las autoridades como una señal del impacto que pueden tener las restricciones cuando se aplican a productos utilizados de forma masiva.
La importancia de esta cifra no está solamente en la cantidad de objetos que dejaron de utilizarse, sino en el volumen potencial de residuos que se evita generar a partir de productos diseñados originalmente para ser utilizados durante periodos muy cortos.
El desafío para las empresas
Las restricciones también representan un cambio para restaurantes, supermercados, fabricantes, empresas de alimentos y organizadores de eventos.
Los negocios que utilizaban grandes cantidades de platos o cubiertos desechables deben buscar alternativas que cumplan las normas. Esto puede implicar una modificación de proveedores, materiales, procesos de compra y sistemas de gestión de residuos.
Para algunos establecimientos, el cambio hacia productos reutilizables también supone adaptar sus operaciones para incorporar sistemas de lavado, almacenamiento y devolución.
Por otra parte, la transición puede generar oportunidades para empresas que desarrollan productos reutilizables o alternativas fabricadas a partir de materiales con menor impacto ambiental.
¿Significa esto que Nueva Zelanda eliminó todos los plásticos de un solo uso?
No.
Esta es otra precisión importante. La normativa no significa que todos los productos plásticos desechables hayan desaparecido del país.
Las prohibiciones se aplican a categorías específicas establecidas en la regulación. Otros productos continúan estando permitidos, mientras que determinadas categorías pueden estar sometidas a restricciones diferentes o formar parte de procesos regulatorios posteriores.
Por ello, hablar de una «prohibición total del plástico» sería incorrecto.
Lo que existe es una estrategia progresiva para retirar determinados productos considerados problemáticos por su carácter de un solo uso, sus dificultades de reciclaje o el volumen de residuos que generan.
Una señal dentro de la lucha mundial contra los residuos plásticos
La experiencia de Nueva Zelanda forma parte de una tendencia internacional en la que diferentes gobiernos han comenzado a limitar determinados productos desechables.
El debate mundial sobre los plásticos se ha desplazado progresivamente desde la simple gestión de residuos hacia la prevención de residuos en el origen. En otras palabras, además de preguntarse cómo reciclar un producto después de utilizarlo, las políticas ambientales buscan determinar si es necesario producirlo y desecharlo después de unos pocos minutos de uso.
Este enfoque cobra especial importancia en productos como cubiertos, platos, bolsas y otros artículos diseñados para un uso extremadamente corto.
Nueva Zelanda ha convertido esta estrategia en una política progresiva que combina prohibiciones, restricciones y sustitución por alternativas reutilizables o fabricadas con otros materiales.
Un cambio de hábitos que va más allá de la legislación
El éxito de una política de este tipo no depende únicamente de la existencia de una prohibición.
También requiere cambios en el comportamiento de consumidores y empresas. Llevar recipientes reutilizables, utilizar cubiertos duraderos, reducir el consumo de productos innecesariamente desechables y elegir sistemas de reutilización son acciones que pueden complementar las medidas gubernamentales.
La experiencia neozelandesa demuestra además que una política ambiental puede implementarse gradualmente. En lugar de intentar eliminar todos los productos problemáticos de manera simultánea, el país ha utilizado diferentes etapas para abordar distintas categorías de plástico.
Un precedente para otros países
La decisión de Nueva Zelanda constituye un ejemplo de cómo los gobiernos pueden utilizar la regulación para reducir productos de corta duración que generan grandes cantidades de residuos.
La prohibición de platos y cubiertos plásticos de un solo uso entró en vigor el 1 de julio de 2023, pero sus efectos y resultados forman parte de un proceso que continúa desarrollándose.
Más que una simple prohibición de determinados utensilios, el caso representa un cambio en la manera de abordar el problema de los residuos: reducir la generación de basura desde el momento en que se decide qué productos fabricar y comercializar.
En ese sentido, la experiencia de Nueva Zelanda deja una pregunta abierta para otros países: ¿es más efectivo reciclar millones de productos desechables después de utilizarlos o evitar que esos productos sean fabricados cuando existen alternativas reutilizables?
La respuesta dependerá de las características de cada país, sus sistemas de reciclaje, sus hábitos de consumo y la disponibilidad de alternativas. Sin embargo, Nueva Zelanda ya ha optado por avanzar en una dirección clara: reducir progresivamente los productos plásticos de un solo uso y disminuir la cantidad de residuos que llegan al sistema de gestión de basura y al medio ambiente.

