Con la llegada del mes de septiembre, inicia un proceso de fin de año, el mismo que desde ya llena las expectativas, sobre lo que podría ser una temporada diferente a los últimos 18 meses que envueltos en la pandemia nos deja los más tristes recuerdos.
Hoy la situación, aunque temerosa en materia de reactivación, encierra muchas expectativas si se tiene en cuenta que este ha sido un clamor de varios sectores.
Sin embargo, este asunto se convierte en un dilema, toda vez que, si bien es cierto, por una parte, existe a la expectativa de lograr poco a poco una reactivación en lo económico, también es cierto que el temor de la pandemia no ha terminado y, por el contrario, cada vez más se avizoran hechos, que los especialistas denominan nuevas cepas que sin lugar a dudas ponen a temblar al mundo sobre lo que serán los cambios fundamentales que se pueden o no dar en estos asuntos.
«Hoy la situación, aunque temerosa en materia de reactivación, encierra muchas expectativas si se tiene en cuenta que este ha sido un clamor de varios sectores”.
Por esa razón, hoy más que nunca, la asesoría que se brinde por parte de los especialistas, debe estar ligado de manera directa a una serie de comportamientos humanos, en el sentido de acatar cada una de las determinaciones y por esa razón todas deben ser asumidas con responsabilidad.
No sobra decir entonces que, si bien es cierto, la responsabilidad, como lo ha manifestado el Gobierno es una absoluta comprensión y determinación personal, es válido contemplar todas las posibilidades para que cada hecho este marcado por una actuación de esa naturaleza.
Entonces las determinaciones en ese sentido deben ser claras y concretas, si se tiene en cuenta que, en Nariño, a más de las dificultades que existen en un determinado sentido, son mayúsculas proporcionalmente hablando de lo que se puede o no hacer en determinados campos.
Hoy la situación de Nariño, para hablar solo de esta región del sur del país, encierra un dilema que va ligado de manera directa al accionar económico.
Para nadie es desconocido, por ejemplo, que el cierre fronterizo que persiste por parte del lado ecuatoriano ha limitado de manera ostensible la manera como se podría realizar un proceso de comercialización con el Ecuador y en ese sentido, por ahora, esta y otras acciones deben priorizarse de inmediato por parte de los gobiernos.
En fin, economía y salud, que parecieran antagónicos, hoy caminan de la mano.
Por.- Rodolfo Pantoja Pantoja

