Neymar ya ha sido sancionado y arriesga castigos aún más severos por sus actitudes en 2026
Las sanciones ya llegaron y podrían seguir llegando. La acumulación de tarjetas amarillas le costó a Neymar una suspensión automática que lo dejó fuera del clásico ante Flamengo en el Maracaná, uno de los partidos más importantes del calendario del Santos. Más grave aún fue la investigación abierta por sus comentarios sexistas contra el árbitro Sávio Pereira Sampaio, por los que llegó a arriesgar hasta 10 partidos de suspensión por parte de la Confederación Brasileña de Fútbol, aunque finalmente la CBF no formalizó el castigo máximo y el jugador siguió en cancha. Por las provocaciones al Remo tras la Copa de Brasil también quedó bajo investigación de las autoridades deportivas brasileñas.
Lo que más preocupa en el entorno del Santos no son solo las sanciones actuales sino las consecuencias a largo plazo. Cada polémica adicional aleja a Neymar de Carlo Ancelotti, quien ya no lo ha convocado a la selección brasileña y dejó claro que solo lo llamará si demuestra condiciones físicas y mentales óptimas para el próximo ciclo mundialista. La ironía es brutal: un jugador que regresó al Santos precisamente para recuperar su mejor versión y ganarse un lugar en la Canarinha, está construyendo un historial de escándalos que lo aleja cada vez más de ambos objetivos.



