Ghana ha dado uno de los pasos más importantes en su proceso de recuperación económica tras completar el intercambio de una parte sustancial de sus bonos internacionales, una operación destinada a reducir la presión sobre las finanzas públicas y devolver la deuda del país a una trayectoria considerada sostenible.
El proceso forma parte de una reestructuración de deuda mucho más amplia que comenzó después de la grave crisis económica que llevó al país a incumplir el pago de buena parte de su deuda externa en 2022 y a solicitar asistencia financiera al Fondo Monetario Internacional (FMI).
La operación sobre los bonos internacionales involucró aproximadamente US$13.000 millones y recibió un respaldo ampliamente mayoritario de los tenedores de bonos. El FMI confirmó posteriormente que Ghana había completado el intercambio de sus Eurobonos bajo condiciones compatibles con los parámetros de su programa de asistencia financiera.
Una precisión importante: el dato del 92 % aparece en documentación del FMI relacionada con determinados bonos gubernamentales denominados en dólares dentro de la reestructuración de deuda doméstica. Para el canje de los Eurobonos internacionales de aproximadamente US$13.000 millones, las cifras comunicadas por Ghana fueron superiores: el Ministerio de Finanzas informó una participación de más del 98 %, mientras que Reuters reportó que más del 90 % de los tenedores aprobaron la operación. Por ello, presentar el 92 % como la cifra exacta del canje internacional completo sería impreciso.
Una crisis que obligó a Ghana a reestructurar su deuda
La situación que desembocó en el proceso de reestructuración comenzó a agravarse durante 2022. Ghana, una de las economías más importantes de África occidental y un importante productor mundial de cacao y oro, sufrió una combinación de inflación elevada, depreciación de su moneda, incremento de los costos de financiación y fuertes presiones sobre sus cuentas públicas.
El deterioro de las condiciones financieras internacionales también tuvo un papel relevante. El aumento de las tasas de interés a nivel mundial encareció el acceso de países emergentes a los mercados internacionales, mientras que las consecuencias económicas de la pandemia de COVID-19 y la guerra en Ucrania aumentaron las presiones sobre los precios y las finanzas públicas.
A medida que aumentaba el costo de refinanciar sus obligaciones, Ghana perdió progresivamente el acceso normal a los mercados internacionales de capital.
En diciembre de 2022, el Gobierno puso en marcha un programa de intercambio de deuda doméstica, conocido como Domestic Debt Exchange Programme (DDEP). Posteriormente, el país solicitó una reestructuración de su deuda externa dentro del Common Framework del G20, un mecanismo creado para ayudar a países con problemas graves de sostenibilidad de deuda.
La crisis también llevó a Ghana a solicitar un programa de asistencia del FMI por aproximadamente US$3.000 millones. El programa exigía, entre otras condiciones, avances significativos en la reestructuración de la deuda para garantizar que las finanzas públicas pudieran volver a una senda sostenible.
El acuerdo con los acreedores oficiales
La reestructuración no se limitó a los inversionistas privados que tenían bonos internacionales.
Ghana también tuvo que negociar con sus acreedores oficiales, entre ellos países que habían concedido préstamos bilaterales al Gobierno.
En enero de 2024, Ghana alcanzó un acuerdo en principio para reestructurar aproximadamente US$5.400 millones de deuda con sus acreedores oficiales. El acuerdo involucró a países como China y Francia y fue considerado fundamental para que el programa del FMI pudiera avanzar.
En junio de 2024, el país alcanzó además un acuerdo con el Official Creditor Committee (OCC) dentro del marco común del G20. Este avance permitió continuar con las negociaciones con los acreedores privados y despejó parte del camino para completar la reestructuración general.
El proceso fue particularmente complejo porque Ghana debía conseguir condiciones suficientemente favorables para reducir su carga de deuda, pero al mismo tiempo debía convencer a diferentes grupos de acreedores de aceptar pérdidas y modificaciones en los términos de sus inversiones.
El acuerdo con los tenedores de bonos internacionales
Uno de los momentos decisivos llegó en junio de 2024, cuando Ghana alcanzó un acuerdo en principio con sus principales grupos de tenedores de bonos internacionales para reestructurar alrededor de US$13.000 millones.
El acuerdo contemplaba una reducción importante del valor económico de la deuda y modificaciones en los intereses y los plazos de vencimiento.
Según Reuters, el acuerdo implicaba aproximadamente un 37 % de reducción del valor nominal de la deuda incluida en la operación, equivalente a cerca de US$4.700 millones de alivio, además de unos US$4.400 millones de alivio de flujo de caja durante el período del programa del FMI.
El objetivo principal era que Ghana no tuviera que destinar una proporción excesiva de sus ingresos públicos al pago de intereses y amortizaciones en los próximos años.
Para los acreedores, por su parte, aceptar una reducción del valor de sus títulos suponía asumir pérdidas importantes, pero permitía avanzar hacia una solución ordenada del incumplimiento y reducir la incertidumbre asociada a una prolongada situación de impago.
El canje recibió un respaldo abrumador
En septiembre de 2024, el Gobierno de Ghana lanzó formalmente la oferta de intercambio y el proceso de solicitud de consentimiento a los tenedores de los bonos.
El resultado fue ampliamente favorable para el Gobierno.
El Ministerio de Finanzas informó que la oferta obtuvo una participación superior al 98 % de los tenedores de bonos para la fecha límite establecida. Además, determinadas resoluciones relacionadas con los bonos obtuvieron niveles de aprobación superiores al 90 %.
Reuters también informó en octubre de 2024 que más del 90 % de los tenedores habían aprobado la reestructuración de los bonos, lo que permitió al país avanzar hacia la finalización del intercambio.
El respaldo fue especialmente importante porque las condiciones de los bonos y las denominadas cláusulas de acción colectiva permiten, bajo determinadas circunstancias, que una mayoría suficiente de acreedores apruebe cambios que posteriormente pueden aplicarse a una clase más amplia de tenedores.
Esto evita que un pequeño grupo de acreedores pueda bloquear indefinidamente una reestructuración respaldada por una mayoría.
¿Qué cambió con la reestructuración?
La operación no significó simplemente que Ghana dejara de pagar su deuda.
El objetivo fue modificar las condiciones de los instrumentos existentes para hacer que los pagos futuros fueran compatibles con la capacidad financiera del Estado.
Entre los principales cambios estuvieron la reducción del valor económico de determinadas obligaciones, la modificación de los cupones y la ampliación o reorganización de los vencimientos.
El acuerdo contemplaba diferentes instrumentos para los acreedores. Una de las características centrales fue la reducción de los costos financieros durante los primeros años, precisamente cuando Ghana necesitaba mayor espacio fiscal para estabilizar su economía.
El Gobierno esperaba así liberar recursos que, de otra manera, habrían tenido que utilizarse para atender el servicio de la deuda.
El papel del FMI
La reestructuración de Ghana estuvo estrechamente vinculada con el programa de asistencia financiera del FMI.
En diciembre de 2024, el organismo confirmó que las autoridades ghanesas habían completado el intercambio de Eurobonos bajo condiciones compatibles con los parámetros del programa.
Para entonces, el FMI había desembolsado alrededor de US$1.900 millones dentro del acuerdo de aproximadamente US$3.000 millones aprobado para Ghana. El organismo señaló además que la economía estaba mostrando señales de recuperación, con un crecimiento que mejoraba y una inflación que descendía, aunque todavía existían riesgos importantes.
La participación del FMI es relevante porque el organismo evalúa la sostenibilidad de la deuda de los países que reciben sus programas de asistencia.
En términos sencillos, Ghana necesitaba demostrar que, después de la reestructuración, podía volver a pagar sus obligaciones sin que la deuda volviera a crecer hasta niveles insostenibles.
La reestructuración doméstica también fue fundamental
Aunque la atención internacional se concentró especialmente en los Eurobonos, Ghana ya había realizado un enorme proceso de reestructuración de su deuda interna.
El programa doméstico incluyó bonos del Gobierno en moneda local, determinados instrumentos denominados en dólares, deuda relacionada con Cocobod, la entidad estatal vinculada al sector del cacao, y determinados pasivos del Banco de Ghana.
El FMI estimó que la reestructuración doméstica podía generar aproximadamente US$8.000 millones en ahorro de servicio de deuda durante el período 2023-2026, además de mejorar la trayectoria de la deuda pública.
Dentro de esa operación, los bonos gubernamentales denominados en dólares registraron una participación de alrededor del 92 %.
Este es precisamente uno de los motivos por los que el porcentaje del 92 % puede aparecer asociado a la reestructuración de Ghana. Sin embargo, corresponde distinguirlo del posterior intercambio de los Eurobonos internacionales, que tuvo cifras de participación superiores al 98 %.
¿Qué significa para la economía de Ghana?
La finalización del intercambio representa un alivio importante para las finanzas públicas.
Una deuda más manejable permite al Gobierno disponer de mayor margen presupuestario para atender otras necesidades, como infraestructura, servicios públicos, inversión y programas sociales.
También puede ayudar a reconstruir la confianza de los mercados financieros.
Cuando un país entra en default, los inversionistas suelen exigir tasas de interés mucho más elevadas para volver a prestarle dinero. Esto puede generar un círculo complicado: los mayores intereses incrementan el déficit, el déficit aumenta las necesidades de financiación y las mayores necesidades de financiación elevan nuevamente el costo de endeudarse.
La reestructuración busca romper ese círculo.
Sin embargo, completar un canje de deuda no significa que la crisis económica haya desaparecido.
Ghana todavía tiene que mantener disciplina fiscal, controlar la inflación, fortalecer sus reservas internacionales, mejorar la gestión de la deuda y aumentar la capacidad de generar ingresos suficientes para cumplir con sus nuevas obligaciones.
Un proceso que no terminó con el primer canje
La reestructuración de Ghana ha sido mucho más amplia que el intercambio de los Eurobonos de 2024.
Durante 2025 y 2026, el país continuó trabajando en diferentes componentes de su deuda externa y en acuerdos bilaterales con acreedores oficiales.
De hecho, en julio de 2026 el Ministerio de Finanzas de Ghana anunció la finalización del intercambio de los denominados Saderea Notes, una operación vinculada a bonos garantizados y respaldados por activos relacionados con Ghana. El Gobierno describió esta operación como el capítulo final de la reestructuración integral de la deuda soberana vinculada a bonos que había comenzado en octubre de 2024.
Esto demuestra que la reestructuración no fue un único evento, sino un proceso desarrollado durante varios años y compuesto por múltiples negociaciones.
Los riesgos que todavía enfrenta Ghana
A pesar de los avances, Ghana continúa enfrentando desafíos importantes.
Uno de ellos es evitar que vuelva a acumular niveles excesivos de deuda. Una reestructuración puede reducir temporalmente la presión financiera, pero si el Gobierno vuelve a registrar grandes déficits fiscales, la deuda podría comenzar a crecer nuevamente.
Otro desafío es el crecimiento económico. Para que la deuda sea sostenible a largo plazo, Ghana necesita que su economía crezca de manera suficiente para aumentar sus ingresos fiscales y mejorar su capacidad de pago.
También existe el riesgo de nuevas perturbaciones externas. Ghana depende significativamente de materias primas como el cacao, el oro y el petróleo, por lo que las variaciones de los precios internacionales pueden tener efectos importantes sobre sus ingresos y sus cuentas externas.
La evolución del cedi, la moneda nacional, también es fundamental. Una depreciación fuerte frente al dólar puede aumentar el peso de las obligaciones denominadas en moneda extranjera.
¿Es una salida definitiva de la crisis?
La respuesta es no, aunque sí constituye un avance considerable.
La reestructuración permite a Ghana reducir la presión inmediata de sus obligaciones financieras y establecer un calendario de pagos más compatible con su capacidad económica.
Pero el verdadero éxito de la operación dependerá de lo que ocurra después.
Si el país logra mantener una política fiscal responsable, controlar la inflación, fortalecer su economía y evitar una nueva acumulación insostenible de deuda, el proceso puede convertirse en la base para recuperar gradualmente el acceso normal a los mercados internacionales.
Si, por el contrario, los desequilibrios fiscales reaparecen, Ghana podría volver a enfrentar problemas de financiación en el futuro.
Por eso, más que representar simplemente un «perdón» de deuda, el proceso constituye una reorganización profunda de las obligaciones financieras del Estado.
Un precedente para otros países endeudados
El caso de Ghana también tiene importancia internacional.
Su proceso de reestructuración muestra las dificultades que enfrentan los países en desarrollo cuando entran en una crisis de deuda y necesitan negociar simultáneamente con gobiernos extranjeros, bancos, fondos de inversión y otros acreedores privados.
El caso también pone de manifiesto los desafíos del Common Framework del G20, creado precisamente para facilitar la reestructuración de la deuda de países que atraviesan problemas graves.
La experiencia de Ghana puede servir como referencia para futuras negociaciones de deuda soberana, especialmente porque combina una reestructuración doméstica, acuerdos con acreedores oficiales y un amplio intercambio de bonos internacionales.
Ghana intenta pasar página
La crisis de deuda iniciada durante el deterioro económico de 2022 llevó a Ghana a una de las reestructuraciones financieras más complejas de su historia reciente.
El país tuvo que recurrir al FMI, reestructurar su deuda doméstica, negociar con acreedores oficiales y finalmente alcanzar un acuerdo con los tenedores de alrededor de US$13.000 millones en bonos internacionales.
El amplio respaldo obtenido para el canje permitió completar una etapa fundamental del proceso y reducir significativamente la presión que ejercía la deuda sobre las finanzas públicas. El FMI posteriormente reconoció la finalización del intercambio de Eurobonos como un avance importante dentro del programa de recuperación económica.
Pero el reto de Ghana ahora es diferente: demostrar que la reestructuración puede convertirse en estabilidad económica duradera.
El país ha conseguido ganar tiempo y reducir parte de la carga financiera. Ahora deberá utilizar ese margen para fortalecer sus cuentas públicas, recuperar la confianza de los inversionistas y construir una economía capaz de sostener sus nuevas obligaciones.
En ese sentido, el canje de bonos no representa el final de la historia, sino el comienzo de una nueva etapa para las finanzas de Ghana.



