Lamentablemente no es el título de una película de miedo, sino una triste realidad que se constituye en un flagelo para nuestro fútbol.
Lo que se vivió en la noche del pasado martes en el emblemático estadio El Campin de Bogotá, con motivo del partido entre Independiente Santa Fe y Atlético Nacional fue un adefesio; un homenaje a la violencia brutal e irracional protagoniza por algunas personas que se llaman hinchas, pero por lo que millones de colombianos pudimos ver a través de las pantallas de televisión, más bien les cabe el calificativo de psicópatas.
Sí, se vivió una noche de terror en el escenario deportivo más importante de Colombia, en un doloroso regreso de los aficionados luego de año y medio sin poder asistir de manera presencial a los partidos de fútbol.
Luego de tan larga ausencia se esperaba una verdadera fiesta en El Campín, luego del saque de honor hecho por la alcaldesa de Bogotá Claudia López.
Pero lo que hubo después del primer tiempo fue un comportamiento salvaje por parte de los mal llamados hinchas del Atlético Nacional, quienes agredieron con evidentes intenciones homicidas a un seguidor del Independiente Santa Fe, quien se encontraba con su pequeño hijo.
Fue una escena terrible ante un ataque tan bárbaro, en el que se llegó a pensar que la persona agredida iba a ser asesinada frente a los asistentes al estadio y ante la horrorizada mirada de millones de televidentes, por lo que pensamos que el partido tuvo que haber sido suspendido, porque además de la violencia desatada, se presentó una invasión de la cancha.
Lo que se vivió en la noche del pasado martes en el emblemático estadio El Campin de Bogotá, con motivo del partido entre Independiente Santa Fe y Atlético Nacional fue un adefesio; un homenaje a la violencia brutal e irracional protagoniza por algunas personas que se llaman hinchas, pero por lo que millones de colombianos pudimos ver a través de las pantallas de televisión, más bien les cabe el calificativo de psicópatas.
Ahora, nosotros nos preguntamos, ¿regresó el público a los estadios para esto?, pero hay más interrogantes. Los partidos en los que interviene el Atlético Nacional siempre son considerados de alto riesgo por el pésimo comportamiento de sus barras bravas. Pero, a pesar de ello, al menos en las imágenes que se vieron a través de la televisión, parecía que en el estadio no había policías. En otras palabras, fallaron los esquemas de seguridad, en una ocasión tan especial como era el regreso de los hinchas al estadio El Campín, lo que se nos antoja imperdonable y las cosas pudieron ser peores, más de lo que fueron.
Nos parece que lo ocurrido en Bogotá, debe servir como campanada de alerta en Pasto, donde también ya se autorizó el ingreso de público al estadio Libertad.
Sabemos muy bien que el comportamiento de las barras del Deportivo Pasto, aparece entre los mejores del país, pero debemos tener en cuenta que en la capital de Nariño, hay asentadas barras bravas del América, de Millonarios y del mismo Atlético Nacional, por lo que no serviría de nada el cierre de fronteras a los seguidores de los verdes de Antioquia, que desde ayer fue anunciado en varias ciudades del país.
Por lo tanto, luego del horror que se vivió en las últimas horas en la capital de la República, en nuestra ciudad de Pasto, debemos aprender de esa terrible y amarga experiencia que tuvo como escenario el estadio Nemesio Camacho El Campín.
De esta manera, cuando le corresponda jugar al Deportivo Pasto, contra América, Nacional o América, lo primero que se debe hacer es reforzar la presencia de la Fuerza Pública, o de lo contrario, vamos a estar expuestos a situaciones similares a las que se acaban de presentar en Bogotá, un terror en el estadio que no se debe repetir.
