El municipio de Cartago enfrenta una dolorosa realidad que ha encendido las alarmas en torno al bienestar emocional de sus habitantes, especialmente de los más jóvenes. En apenas semanas se han registrado cuatro suicidios, entre ellos adolescentes y jóvenes que tenían toda una vida por delante. Este panorama convierte a Cartago en epicentro de una crisis que exige atención inmediata y acciones contundentes.
El hecho de que los casos incluyan a menores de edad refleja un peligro creciente: la vulnerabilidad emocional de la juventud y la falta de herramientas comunitarias para prevenir desenlaces fatales. La repetición de estos sucesos en tan corto tiempo no puede ser vista como hechos aislados, sino como un síntoma de un problema estructural que requiere intervención urgente.
Guillermo Londoño, secretario de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Valle del Cauca, ha manifestado que se están tomando precauciones para enfrentar esta situación. Entre las medidas se contempla la articulación con instituciones educativas, brigadas de atención psicológica y campañas de sensibilización que permitan identificar señales de alerta como el aislamiento, los cambios abruptos de ánimo o expresiones de desesperanza. La intención es que padres, docentes y vecinos puedan reconocer estos signos y actuar con rapidez.



