Una grave escalada de violencia sacude al estado de Taraba, en el noreste de Nigeria, donde comunidades cristianas denunciaron la destrucción de 217 iglesias y la muerte de más de 100 personas durante los últimos meses.
De acuerdo con reportes de la diócesis de Wukari, cerca de 98.000 personas han tenido que abandonar sus hogares debido a los ataques armados que afectan principalmente a zonas rurales del país africano. Entre los desplazados también se encuentran sacerdotes y familias enteras que huyeron tras la quema de viviendas y templos religiosos.
Las autoridades religiosas señalaron que los ataques han golpeado especialmente a comunidades agrícolas cristianas, donde hombres armados irrumpen en aldeas, destruyen propiedades y obligan a la población a desplazarse por temor a nuevas agresiones.
Uno de los hechos más recientes afectó a una iglesia católica en el distrito de Takum, mientras que la catedral de Santa María de Wukari sufrió graves daños tras un incendio ocurrido meses atrás. Líderes religiosos han pedido mayor intervención del Gobierno nigeriano para detener la violencia y reforzar la seguridad en las regiones afectadas.
El conflicto en la zona mantiene preocupación internacional debido al incremento de desplazamientos forzados, asesinatos y ataques contra comunidades civiles. Organizaciones humanitarias advierten que miles de personas continúan viviendo en condiciones precarias mientras persiste la inseguridad en varias regiones de Nigeria.


