Desde muy pequeña, cuando apenas alcanzaba el micrófono en los festivales escolares, Cami Ramos ya daba muestras de que la música sería el eje de su vida. Hoy, con apenas unos años de carrera formal, esta joven pastusa se ha convertido en un nombre que resuena en el ámbito cultural de Nariño y Colombia.
Su más reciente logro es haber sido seleccionada, por tercera ocasión, para representar al departamento en el Festival Infantil Mateo Ibarra 2025, dentro del marco del prestigioso Festival Mono Núñez, considerado la cuna de la música andina colombiana. Allí, Cami llevará su voz fresca y poderosa al Coliseo Gerardo Arellano de Ginebra, Valle del Cauca, compartiendo escenario con los talentos más prometedores del país.
La historia de Cami es la de una niña que nunca se conformó con cantar solo en casa. Desde los cinco años empezó a participar en actos culturales de su colegio, luego en festivales locales, y muy pronto su nombre apareció en certámenes regionales. Esa constancia, unida al apoyo incondicional de su familia, la ha llevado a estar hoy en la vitrina más importante de la música andina.
“Ver a Cami en estos escenarios es un sueño hecho realidad. Desde que era muy pequeña mostró una disciplina admirable. Hoy todo ese esfuerzo empieza a rendir frutos”, comentaron sus padres con visible orgullo tras la noticia de su selección. Más allá de su talento, lo que ha cautivado a quienes la conocen es su madurez artística y el profundo respeto por las raíces musicales. Cami no solo canta, interpreta con emoción pasillos, bambucos y valses, manteniendo vivo un legado que identifica a generaciones enteras en el sur del país.




