Durante el foro Avances, Logros y Desafíos de la Política Exterior en Nariño, el alcalde de Pasto, Nicolás Toro Muñoz, alertó sobre las afectaciones económicas que enfrenta el Municipio a causa de la situación diplomática en la frontera entre Colombia y Ecuador, e hizo un llamado al Gobierno Nacional para buscar soluciones urgentes a través del diálogo.
El mandatario local señaló que, aunque se han dado pasos para la reapertura fronteriza, persisten dificultades como la denominada ‘guerra de aranceles’, lo que continúa limitando la comercialización de bienes y servicios, afectando directamente la dinámica económica de la región.
En este contexto, el alcalde solicitó a la canciller Rosa Yolanda Villavicencio priorizar la atención a los territorios fronterizos, especialmente a Pasto y al departamento de Nariño, cuya economía depende en gran medida del comercio y del flujo de ciudadanos provenientes del vecino país.
“Hoy le estamos diciendo al Gobierno Nacional que preste mayor atención a Pasto y al departamento de Nariño, que dependen del sector comercio y de la relación con Ecuador”, afirmó el mandatario.
Así mismo, Toro Muñoz insistió en la necesidad de avanzar en la reactivación de una mesa binacional, proponiendo que este espacio de diálogo se realice en ciudades como Pasto o Ipiales, consideradas entre las más afectadas por la actual coyuntura.
El alcalde también destacó los esfuerzos que se han adelantado desde escenarios como Asocapitales y en coordinación con autoridades locales de Ecuador, con el fin de generar acercamientos que permitan superar la situación, aunque reconoció que estas decisiones dependen directamente de los gobiernos nacionales.
“Desde Asocapitales y con alcaldes del vecino país hemos intentado abrir estos espacios dentro de lo que nos permite la ley, pero esta es una responsabilidad de los presidentes”, puntualizó.
La Alcaldía de Pasto reiteró la necesidad de fortalecer los canales diplomáticos y avanzar en soluciones conjuntas que permitan restablecer plenamente las relaciones comerciales y sociales en la zona de frontera, garantizando la estabilidad económica de la región y el bienestar de sus habitantes.




