La tranquilidad en la vereda Chucunes, zona rural del municipio de Ricaurte, se vio abruptamente interrumpida por un hecho que hoy genera conmoción y tristeza en todo el departamento de Nariño. El río Güiza, conocido por su imponente caudal y belleza natural, fue escenario de una tragedia que cobró la vida de un joven profesional que se encontraba trabajando al servicio de la comunidad.
El lamentable suceso ocurrió cuando Jhon Stiven Paredes, arquitecto oriundo de Ipiales, decidió ingresar al río sin contar con conocimientos de natación. Lo que parecía un momento cotidiano se transformó en cuestión de minutos en una emergencia. La fuerza de la corriente, característica de este afluente, terminó arrastrándolo sin que pudiera ponerse a salvo.
Fatal desenlace
Testigos en el lugar alertaron de inmediato a la comunidad y a los organismos de socorro, que iniciaron una intensa búsqueda en la zona. Sin embargo, pese a los esfuerzos, horas más tarde se confirmó el peor desenlace: el cuerpo sin vida del joven fue hallado y posteriormente trasladado a la morgue para los procedimientos correspondientes.
La noticia ha causado un profundo impacto no solo en su familia, sino también entre colegas, amigos y habitantes de las comunidades donde adelantaba su labor. Jhon Stiven no estaba en la zona por casualidad. Formaba parte de un programa de mejoramiento de vivienda en el municipio de Ricaurte, iniciativa que busca transformar las condiciones de vida de familias vulnerables. Su trabajo era reconocido por su compromiso, responsabilidad y cercanía con la gente.
Quienes compartieron con él destacan no solo su calidad profesional, sino también su calidez humana. Era un joven con vocación de servicio, que veía en su carrera una herramienta para generar cambios reales en las comunidades. Su partida deja un vacío difícil de llenar y una sensación de impotencia ante una tragedia que pudo haberse evitado.
Preocupación
Este hecho ha vuelto a poner sobre la mesa una preocupación constante en la región: los riesgos asociados a las fuentes hídricas. En Nariño, los ríos forman parte esencial del paisaje y de la vida cotidiana, pero también representan un peligro latente, especialmente en zonas donde no existen condiciones de seguridad ni señalización adecuada.
Autoridades locales han reiterado el llamado a la ciudadanía para actuar con responsabilidad al momento de interactuar con estos espacios naturales. Ingresar a un río sin conocer su profundidad, sin medir la fuerza de la corriente o sin saber nadar, puede convertirse en una decisión fatal. La prevención, insisten, es la herramienta más efectiva para evitar tragedias como esta. Asimismo, organismos de socorro han señalado la necesidad de fortalecer campañas educativas y de sensibilización, especialmente en zonas rurales, donde muchas veces se subestiman los riesgos. También se ha planteado la importancia de implementar señalización en puntos críticos y promover el acompañamiento en actividades cercanas a ríos.




