Un equipo de científicos logró observar por primera vez en un material real el llamado “magnetismo reloj”, un fenómeno teórico que había sido propuesto por físicos en la década de 1970. Durante décadas, este modelo solo existía en ecuaciones matemáticas, pero ahora un experimento confirmó su existencia en la naturaleza.
El descubrimiento se realizó utilizando un cristal ultrafino del material NiPS₃, compuesto por níquel, fósforo y azufre. Los investigadores lograron reducir este material hasta una sola capa de átomos, creando un sistema prácticamente bidimensional que permitió observar el comportamiento magnético predicho por la teoría.
Al enfriar el material a temperaturas cercanas a −150 °C, los científicos detectaron una fase magnética particular conocida como fase Berezinskii-Kosterlitz-Thouless, donde los momentos magnéticos de los átomos se organizan en vórtices que giran alrededor de puntos centrales. Estas estructuras aparecen en pares con rotaciones opuestas y forman un tipo de orden topológico muy estudiado en la física teórica.
Cuando el sistema se enfrió aún más, surgió el fenómeno conocido como magnetismo reloj de seis estados. En esta fase, los momentos magnéticos de los átomos ya no pueden orientarse en cualquier dirección, sino solo en seis posiciones discretas, como si fueran las marcas de un reloj imaginario.
El experimento permitió observar por primera vez toda la secuencia de fases magnéticas que la teoría había predicho hace más de medio siglo. Los científicos consideran que este resultado abre nuevas oportunidades para estudiar fenómenos topológicos y magnetismo en materiales bidimensionales, un campo con posibles aplicaciones futuras en electrónica cuántica y nuevas tecnologías de materiales




