La Oficina de Fronteras encendió las alertas frente a la compleja situación comercial que atraviesa la región limítrofe tras la decisión del Gobierno de Ecuador de incrementar los aranceles hasta en un 50% a varios productos.
La medida ha generado preocupación entre empresarios, comerciantes y trabajadores que dependen del intercambio binacional. Javier Cabezas Castillo, vocero de la entidad, advirtió que el aumento arancelario golpea directamente la dinámica económica entre ambos países.
Según explicó, la disposición pone en riesgo la sostenibilidad de importadores, exportadores y pequeños comerciantes que sostienen la economía regional.
De prolongarse esta política, señaló, podría generarse una parálisis en las operaciones comerciales Ello traería consecuencias severas para el empleo y la estabilidad financiera de la frontera.
Impacto
Cabezas indicó que la tensión comercial podría desencadenar una desaceleración económica más profunda. Sectores como el transporte, el comercio mayorista y minorista serían los primeros afectados por la reducción en el flujo de mercancías.
Asimismo, advirtió que la incertidumbre ha comenzado a frenar nuevas inversiones en la zona. Empresarios temen que la situación escale y se prolongue durante varios meses.
Frente a este panorama, la Oficina de Fronteras planteó evitar una respuesta recíproca por parte de Colombia. Consideran que un aumento similar de aranceles solo agravaría la crisis existente.
En lugar de ello, propusieron que el Gobierno Nacional implemente medidas de contingencia para mitigar el impacto. Entre las alternativas mencionadas están líneas de crédito blandas, alivios tributarios y subsidios temporales.
Diálogo
El vocero también subrayó la importancia de fortalecer los canales institucionales y diplomáticos. Aseguró que el restablecimiento del equilibrio comercial debe darse mediante acuerdos bilaterales.
Indicó que el diálogo es fundamental para evitar mayores afectaciones a la economía regional. La apuesta, dijo, debe centrarse en soluciones concertadas y sostenibles en el corto plazo.
Del lado ecuatoriano, autoridades de la provincia de Carchi ya anunciaron jornadas de paro y movilizaciones. Estas acciones evidencian que la medida no solo impacta al comercio colombiano, sino también a los sectores productivos del vecino país. La situación mantiene en alerta a empresarios y trabajadores de la frontera.
Muchos temen que la tensión derive en cierres temporales de negocios y reducción de personal.
Desde la Oficina de Fronteras reiteraron su llamado al Gobierno Nacional para actuar con prontitud. El objetivo es proteger el empleo, la estabilidad económica y la integración histórica de la región limítrofe.
Javier Cabezas Castillo, vocero.




