Balas de desayuno

En horas de la mañana, justo cuando se desayuna, la tranquilidad de Buga se vio interrumpida por el estruendo de las balas en lo que las autoridades presumen fue un ataque sicarial. Testigos relataron cómo dos motocicletas atravesaron a gran velocidad una zona residencial, dejando tras de sí el cuerpo de Mario, un adulto mayor muy querido en el sector. El hombre quedó tendido en posición fetal, mientras la sangre carmesí manchaba su camisa azul y se expandía sobre el pavimento, convirtiéndose en un charco que reflejaba la crudeza del hecho.
Las autoridades llegaron al lugar para adelantar las diligencias correspondientes. Entre cintas amarillas y fotografías, se recolectaron pruebas y se escucharon testimonios de los vecinos, mientras Medicina Legal cubría el cuerpo con una sábana blanca y lo trasladaba hacia la morgue para la necropsia. La escena, marcada por el silencio y la consternación, dejó a la comunidad en estado de alarma.

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