La comunidad educativa del Colegio Refous, una institución con casi 70 años de trayectoria en la capital colombiana, se encuentra en medio de una crisis tras anunciar que se acogerá a la Ley 1116 de insolvencia empresarial, pese a que más de 1.500 estudiantes ya estaban matriculados para el año escolar.
La decisión, informada por la propia institución mediante una circular y un video difundido en redes sociales, ha generado preocupación entre los padres de familia, quienes aseguran que la información oficial fue insuficiente y tardía, lo que aumentó la incertidumbre sobre el futuro académico y financiero de sus hijos.
Incógnitas sobre continuidad educativa
Según representantes de los acudientes, muchas familias se enteraron del proceso de insolvencia por vías no oficiales, como carteles puestos frente al colegio, y no a través de comunicaciones directas del plantel, lo que ha generado molestia y reclamos. “Nos enteramos después de pagar matrícula y pensiones; no sabemos qué va a pasar con los recursos ni con nuestros hijos”, expresó uno de los padres consultados.
Aunque la dirección del colegio aseguró en un comunicado que continuará con sus actividades mientras se negocia un acuerdo de reorganización, los padres advierten que, si no se logra un plan viable con los acreedores, el proceso podría derivar en una liquidación y el cierre de la institución en pleno año escolar, dejando a los estudiantes sin centro educativo.
Respuesta institucional y contexto financiero
El rector del colegio, Santiago Jeangros, explicó que la solicitud de acogerse a la Ley 1116 responde a retos financieros que la institución ha enfrentado en los últimos meses y que un comité de expertos recomendó este mecanismo —permitido por la legislación colombiana— para reorganizar obligaciones económicas sin perder la operación académica.
Expertos en temas empresariales han señalado que este tipo de procesos permite que entidades con dificultades financieras continúen funcionando mientras negocian con sus acreedores; sin embargo, si no se llega a un acuerdo, la Superintendencia de Sociedades puede ordenar la liquidación de la institución.
La situación del Colegio Refous se suma a un panorama más amplio de tensiones en el sector educativo colombiano, donde instituciones privadas han enfrentado retos financieros en los últimos años por factores como la disminución de la población escolar y los costos crecientes de operación.




