Frente frío deja 14 muertos y más de 69.000 familias damnificadas

Este martes 10 de febrero, Colombia evalúa el devastador balance que deja el frente frío atípico que azotó al país desde el 31 de enero. De acuerdo con el balance más reciente de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, este fenómeno ha provocado 131 eventos asociados a lluvias intensas, dejando más de 69.000 familias afectadas en 104 municipios de 16 departamentos.

De acuerdo con el balance preliminar de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), 14 personas han fallecido y más de 47.000 familias resultaron damnificadas en al menos 14 departamentos. En total, la UNGRD ha registrado 111 eventos asociados al fenómeno climático, entre inundaciones, avalanchas y deslizamientos de tierra.

Los reportes oficiales indican que Córdoba es el departamento con el mayor número de víctimas mortales, con cinco fallecimientos relacionados con inundaciones. Le sigue Magdalena, donde se han confirmado cuatro muertes por crecientes súbitas. En La Guajira, una persona perdió la vida como consecuencia de las inundaciones provocadas por las lluvias.

La directora general del IDEAM, Ghisliane Echeverry Prieto, explicó que el clima actual en Colombia ha sido afectado por el paso de dos frentes fríos provenientes del hemisferio norte. El primero de ellos fue particularmente fuerte el fin de semana anterior, provocando un pico de precipitaciones, mientras que el segundo ha dejado un «coletazo» o rezago de lluvias durante los días recientes.

Ciudades como Bogotá y Medellín presentan acumulados de lluvia equivalentes al total mensual normal en menos de una hora, lo que ha generado saturación de suelo y alertas por inundaciones. Este comportamiento atípico ha sorprendido incluso a los meteorólogos más experimentados, quienes señalan que estas precipitaciones se dan en plena temporada seca del primer semestre, cuando lo habitual es exactamente lo contrario.

Para Diego Restrepo, experto en ciencias del agua, la explicación parte de una regla física clave: por cada grado adicional de calentamiento, la atmósfera puede retener cerca de un 7% más de humedad. Ese exceso de vapor se traduce en precipitaciones más intensas y persistentes, capaces de saturar rápidamente los suelos y de convertir eventos meteorológicos ordinarios en emergencias de gran escala.

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