En una emotiva despedida, los caballos del cantante Yeison Jiménez jugaron un papel especial en el traslado de sus cenizas hacia su finca en Fusagasugá, en el departamento de Cundinamarca. La ceremonia, marcada por el cariño de familiares, amigos y seguidores, tuvo un momento significativo cuando los equinos, que siempre estuvieron vinculados a la vida del artista, escoltaron el cortejo hasta el lugar donde descansarán sus restos.
La finca, un lugar muy querido por Jiménez, fue elegida como destino final para honrar su memoria en un entorno que reflejaba su pasión por la naturaleza y los caballos. Allí, quienes lo acompañaron en sus últimos días encontraron consuelo y paz durante el acto de despedida.
Amigos cercanos al cantante resaltaron el vínculo especial que tenía con sus animales y cómo estos representaban una parte importante de su vida personal. Por eso, la presencia de los caballos en el recorrido fue interpretada por muchos como un gesto simbólico de lealtad y compañía, dejando una impresión duradera entre los asistentes.
El homenaje, además de reunir a quienes lo admiraban por su carrera musical, permitió que los más cercanos compartieran recuerdos y anécdotas, celebrando la vida del artista en un ambiente de respeto y emotividad.




