Escalofriante masacre en Maicao: cinco asesinados y presunta implicación de alias ‘El Bendito Menor’ sacude La Guajira

La violencia en el departamento de La Guajira volvió a estremecer a Colombia el pasado 9 de enero de 2026, cuando un ataque armado perpetrado desde una camioneta en el barrio Altos de Parrantial, en el municipio de Maicao, terminó con la vida de cinco personas y dejó al menos dos heridos en lo que diversas fuentes periodísticas y de derechos humanos han catalogado como una masacre de gran impacto social y político.

Según investigaciones preliminares y reportes de medios locales, los hechos ocurrieron en la noche del viernes cuando hombres fuertemente armados descendieron de una camioneta gris y abrieron fuego contra un grupo de civiles que se encontraba reunido en vía pública. Cuatro de las víctimas fallecieron en el lugar y una quinta persona murió minutos después en un centro asistencial tras recibir atención médica por sus graves heridas.

La Defensoría del Pueblo de Colombia atribuyó el hecho a las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), un grupo armado ilegal que opera en la región del Caribe colombiano. Este grupo ha estado implicado en diversos episodios de violencia y control territorial en La Guajira y departamentos vecinos.

¿Quién es alias ‘El Bendito Menor’?

En medio de la conmoción, el nombre de Nain Andrés Pérez Toncel, conocido como alias ‘El Bendito Menor’ o simplemente ‘Nain’, ha vuelto a surgir en las versiones preliminares del caso. Pérez Toncel es señalado por varias fuentes periodísticas como uno de los voceros de paz en diálogos sociojurídicos con el Gobierno colombiano, proceso en el cual su orden de captura había sido suspendida temporalmente por el Estado con el objetivo de explorar rutas de desarme o sometimiento a la justicia.

No obstante, también se le vincula —según diversos testimonios de la comunidad, imágenes que circularon en redes sociales y fuentes periodísticas— como presunto cabecilla y coordinador de comandos armados que patrullan zonas de La Guajira con armas largas, vestidos con prendas que asemejan uniformes de uso privativo de la Fuerza Pública, e introducen el terror con mensajes de “limpieza social” dirigidos a quienes consideran “malhechores”.

En uno de estos videos que se difundieron en las plataformas digitales, se observa un grupo fuertemente armado anunciando su control territorial en la zona y prometiendo castigos contra supuestos delincuentes, mientras se refuerza con frases intimidatorias y desafiantes.

Silencio estatal y retos de investigación

A pesar de la gravedad del ataque, las autoridades locales aún no han entregado un pronunciamiento oficial detallado que confirme la identidad de los responsables o los móviles precisos del crimen. Se sabe que la Policía Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), desplegaron equipos especializados y activaron líneas de investigación para esclarecer los hechos.

Además, la Alcaldía de Maicao anunció una recompensa económica ofrecida a quien suministre información que conduzca a la identificación y captura de los responsables, intento de acción para contrarrestar una percepción de impunidad y miedo generalizado que se vive en la zona.

Víctimas y reacción comunitaria

Las víctimas han sido identificadas por medios como Eider Cantillo (33 años), Janer Bustamante (23), Alex Mendoza (25), Jean Carlos Meza Estrada (27) y Víctor Manuel Jurado Maza (32), todos residentes de la zona afectada. Dos heridos fueron trasladados a centros asistenciales, donde permanecen bajo cuidado médico.

La comunidad local ha expresado rechazo y temor ante esta ola de violencia que, según residentes, ocurre con preocupante frecuencia en varias zonas de La Guajira, un territorio históricamente afectado por disputas entre grupos armados, tráfico de drogas, contrabando y ausencia estatal.

Este suceso representa, además, una de las primeras masacres registradas en 2026 en el país, reabriendo el debate sobre la efectividad de estrategias de seguridad y las implicaciones de incluir a cabecillas de estructuras armadas en procesos de diálogo sin garantías claras de desmovilización o sometimiento a la justicia.

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest