Durante las últimas semanas se ha venido instalando, a través de vallas publicitarias y
declaraciones en distintos espacios, la idea de que Ximena Calderón sería la candidata a la
Cámara de Representantes por el Meta del hoy denominado fenómeno político Abelardo de la
Espriella. La afirmación se ha repetido con insistencia, posiblemente porque asociarse a una
figura en ascenso suele resultar rentable en escenarios electorales. Sin embargo, para algunos
líderes cercanos, dicha versión no corresponde a la realidad.
El caso
Para algunos voceros, es cierto que Calderón estuvo cerca de la campaña de De la Espriella,
pero no en calidad de candidata ni como parte de una estructura política conjunta. Lo que
existió fue un respaldo puntual, al igual que el de otros dirigentes políticos y gremiales del
departamento, en el proceso de recolección de firmas que impulsó la aspiración presidencial de
De la Espriella. En ese contexto se tomaron algunas fotografías, habituales en cualquier acto
público. A partir de allí, el relato fue ampliándose hasta convertirse en una versión mucho más
atractiva mediáticamente: la de “la candidata de El Tigre”.
El señalamiento resulta discordante si se revisa el recorrido político de Ximena Calderón, quien
no ha sido una figura identificada con la derecha. Su trayectoria se ha movido por distintos
escenarios ideológicos. En 2020, cuando aspiraba a la Asamblea del Meta por el Partido
Liberal, apoyó de manera abierta a Felipe Harman, candidato de una coalición de izquierda
integrada por el Polo Democrático, MAIS, Colombia Humana y la UP. No se trató de un
respaldo tímido ni circunstancial, sino de una postura política clara.
Respaldo
Posteriormente se produjo otro viraje. Tras tres periodos como diputada liberal, Calderón
rompió con ese partido, renunció a su curul y a su aspiración, y terminó respaldando a Rafaela
Cortés en su campaña a la Gobernación del Meta por el Partido de la U. La salida fue abrupta y
generó cuestionamientos internos, tanto por el impacto que tuvo en la lista liberal como por la
forma en que se dio el cambio, en medio de señalamientos relacionados con una eventual
doble militancia.
Esta sucesión de movimientos, del liberalismo a la izquierda, luego al Partido de la U y ahora a
Salvación Nacional, explica mejor el momento político actual de Calderón. Tras superar una
denuncia por enriquecimiento ilícito que se atravesó en su camino hacia la Cámara, llegó a un
partido de derecha que, si bien ha expresado respaldo a Abelardo de la Espriella, no convierte
automáticamente a Calderón en su candidata.
Así, más que un respaldo real, lo que se evidencia es un intento por subirse a una ola
mediática que hoy mueve opinión y votos. No obstante, en política las fotografías no sustituyen
los compromisos, y las vallas difícilmente reescriben la historia.




