El ambiente electoral hacia el Congreso de la República ha alcanzado un punto de
máxima tensión en el departamento del Meta. Las recientes declaraciones de
Óscar Apolinar, candidato al Senado por el Partido de la U, han desatado una ola
de indignación y rechazo por parte de diversos colectivos feministas y defensores
de los derechos humanos, quienes consideran que sus posturas representan un
retroceso para los derechos de las mujeres en Colombia.
Controversia
La controversia se originó tras un discurso público en el que Apolinar fue enfático
al declarar que su principal bandera política es la defensa de la vida desde la
concepción hasta la muerte natural, posicionando su agenda legislativa en una
línea marcadamente provida que busca, según sus palabras, convertir este
principio en un eje central de la legislación nacional.
Desconoce
La respuesta no se hizo esperar. La Veeduría Mujeres Libres de Violencia fue una
de las primeras organizaciones en manifestar su rechazo absoluto. Las activistas
señalaron que el discurso del candidato desconoce de manera flagrante los
avances jurídicos alcanzados en el país. En particular, critican que Apolinar ignore
la jurisprudencia de la Corte Constitucional, que ha avalado el aborto bajo
condiciones específicas y, más recientemente, mediante la despenalización
parcial.
Sentencias
Los colectivos recordaron que existen sentencias históricas, como la C-355 de
2006 y la C-055 de 2022, que garantizan el derecho a la interrupción voluntaria del
embarazo. Para las organizaciones feministas, que un aspirante al Senado
promueva una agenda que choca directamente con estas decisiones judiciales es
una señal de alerta sobre posibles intentos de «desmantelar» los derechos
sexuales y reproductivos desde el legislativo.
Este enfrentamiento ocurre en un escenario donde el debate sobre la vida y el
derecho a decidir vuelve a tomar fuerza, evidenciando las profundas diferencias
sociales, jurídicas y éticas que persisten en Colombia. Mientras que Apolinar
asegura representar a un sector de la sociedad que considera la protección de la
vida desde la concepción como un valor innegociable, sus críticos sostienen que
su discurso fomenta la discriminación y pone en riesgo la salud pública de las
mujeres.




