La deuda pública de Colombia representa aproximadamente el 63 % del Producto Interno Bruto (PIB).
Esto equivale a unos US$372.000 millones.
El costo del servicio de la deuda (los intereses que se pagan sobre lo ya prestado) crece, y para 2026 se espera que Colombia destine alrededor del 4,7 % del PIB solo al pago de intereses.
Lo que preocupa
La elevada tasa de interés que el país está pagando: los bonos soberanos locales tienen tasas que pueden llegar hasta 12,7 %.
Los mercados financieros internacionales muestran señales de alerta: riesgos crecientes, primas más altas de riesgo, lo que puede hacer que pedir prestado se vuelva aún más costoso.
Estrategias como el “carry trade” se han usado para tratar de mitigar los costos, pero no eliminan por completo la presión financiera.
Existe la preocupación de que algunas decisiones actuales (como el aplazamiento de pagos de capital) dejen una carga aún mayor para el próximo gobierno.
Contexto y consecuencias
Alta deuda + altos intereses = menos espacio fiscal para inversión en servicios públicos, salud, educación, infraestructura.
Posible impacto negativo en la calificación crediticia del país si no hay señales claras de estabilización fiscal. Y eso puede encarecer futuros préstamos o atraer menos inversión extranjera.
Presión en los presupuestos del gobierno para destinar una proporción significativa de los ingresos al pago de intereses.
¿Qué propone el gobierno?
Reformas fiscales: se menciona que intentan recaudar mediante reformas tributarias para estabilizar los ingresos.
Otras medidas tienen que ver con optimizar el gasto, revisar el perfil de amortización de la deuda, y usar mecanismos como la recompra de bonos.