Este miércoles 20 de agosto se conmemora el Día Mundial de las Papas Fritas, una fecha que rinde homenaje a uno de los acompañamientos más queridos y versátiles de la gastronomía global. Crujientes, doradas y capaces de adaptarse a cualquier plato, las papas fritas se han ganado un lugar en la mesa de millones de personas.

Aunque su origen exacto sigue siendo motivo de disputa entre Bélgica y Francia, lo cierto es que su historia se remonta al siglo XVII. En Bélgica, se utilizaban como sustituto del pescado frito cuando los ríos se congelaban. En París, a fines del siglo XVIII, los vendedores las cocinaban en braseros a la vista de los clientes.
Más que un snack: cultura, ciencia y curiosidades
Las papas fritas no solo son deliciosas. También tienen su propio museo: el Friet Museum, ubicado en Brujas, Bélgica. Además, en 2014 se logró el récord Guinness con una porción de 454,95 kilos en Idaho, Estados Unidos.
Contrario a lo que muchos creen, este alimento aporta fibra y potasio. Eso sí, al freírlas a altas temperaturas se generan acrilamidas, un compuesto que se forma por la cocción del almidón. Por eso, se recomienda freírlas primero a baja temperatura y luego sumergirlas en aceite caliente para lograr una textura perfecta.
Un clásico que se reinventa
Ya sea con kétchup, mayonesa, mostaza o provenzal, las papas fritas se adaptan a todos los gustos. Son el complemento ideal de hamburguesas, milanesas o simplemente como entrada. En Bélgica, se cocinan en dos etapas: primero en aceite, luego en grasa. En Francia, solo se usa aceite.
Hoy, más allá de su origen, el mundo celebra su sabor. El Día Mundial de las Papas Fritas es la excusa perfecta para disfrutar de este clásico que nunca pasa de moda.



