En los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado todo parecía ser positivo para el departamento de Nariño, especialmente, para el municipio de Tumaco y todos aquellos que constituyen la costa norte del pacifico nariñense. El optimismo se basaba en la existencia: de la llanura del pacifico, la exuberancia de su vegetación, la productividad de su suelo, su gente pacífica y trabajadora. Además, Nariño era conocido a nivel nacional como el remanso de paz, porque mientras en el interior se extendía la violencia y la guerra armada en el sur se concentraba en la producción de cultivos agroindustriales como la palma aceitera, el cultivo de camarón en confinamiento, la producción de cacao, la producción de arroz, producción de plátano, la producción de frutas, la pesca, la existencia y explotación del banco de atún ubicado frente al municipio de Tumaco. Además, la producción artesanal de oro en Barbacoas, la explotación de bosques, la ganadería, el turismo, etc., auguraban que la costa pacífica tendría un alto desarrollo si se ejecutaban proyectos como: la ampliación, modernización y pavimentación de la vía que une a Pasto con Tumaco, su electrificación antes de que finalizara el siglo XX, la construcción del puerto pesquero y la infraestructura de los servicios públicos esenciales de salud, educación, alcantarillado y acueducto; es decir, el saneamiento básico y el desarrollo intelectual de su población.
Sin embargo, esto no ocurrió por la siguientes razones: los gobiernos nacionales en cabeza de presidentes del frente nacional, o conservadores o liberales por exigencia de potencias extranjeras comenzaron a fumigar el departamento del Putumayo para erradicar cultivos de uso ilicitico utilizados en la producción de alcaloides como la cocaína; el resultado, la expulsión de la gente del putumayo y su correspondiente emigración a la costa del departamento de Nariño donde encontraron condiciones extraordinarias para seguir sembrando la hoja de coca y su transformación en narcótico. Al mismo tiempo, la costa les dio el mejor medio para enviar cargamento de sustancias ilícitas a través de la vía marítima; entonces, no se erradico el problema existente en el Putumayo, sino que se trasladó a la costa pacífica donde existía mejores condiciones para expandir los negocios ilícitos.
Otra razón, fue que la pavimentación de carretera al mar en Nariño atrajo a diversos grupos criminales que comenzaron con la extorsión a los contratistas, el desplazamiento de campesinos y la puesta de diversos obstáculos para no permitir la pavimentación de la vía. La extorsión a los contratistas fue inicialmente lo que alimento la acción delictiva, posteriormente, la expansión y fortalecimiento de las organizaciones criminales en toda la llanura que suplantaron a la autoridad a nivel territorial y nacional. Se instauro el desplazamiento forzado para todos aquellos campesinos que se resistieron a dejar sus cultivos de pan coger para sembrar hoja de coca, apareció la intimidación y la ejecución de aquellos que no estaban de acuerdo con los nuevos dueños de la costa. Los gobernantes locales, regionales y nacionales no hicieron nada para evitar esta nueva situación; antes, por el contrario, se constituyeron en facilitadores por su inactividad para que ejercieran el control territorial debido a las mafias que comenzaron a operar y que doblegaron a funcionarios públicos y a las autoridades con su exorbitante cantidad de dinero.
El desplazamiento forzado, la violencia en el campo, el reclutamiento de jóvenes y mujeres llevaron a la población a vivir en los barrios subnormales de Tumaco donde carecen de todos los servicios públicos. La presencia de mafias, fomento la corrupción a tal punto que se ha financiado la construcción del acueducto, pero nunca se ha terminado, a pesar de haber existido el dinero y los contratistas. El proyecto que llevaba agua desde el diviso hasta Tumaco fue el de mayor inversión por parte del Estado Colombiano, sin embargo, no existe ni siquiera un tubo para decir que alguna vez se comenzó a construir el acueducto municipal. Los contratistas recibieron el dinero en abundancia, pero nunca el municipio de Tumaco con más de 200 mil personas ha tenido el servicio de acueducto. Igualmente, es un municipio que carece de sistema de alcantarillado. ¿Que se hizo el dinero de la construcción de estos servicios públicos esenciales? simplemente que se lo robaron. La corrupción se ha impuesto en la administración publica municipal que a la población le parece que la expresión como voy yo (CVY) es algo normal, que es el derecho que tienen los que promueven los contratos de recibir entre el 10 y hasta el 50% del valor de éste como comisión de enriquecimiento.
Entonces, a pesar de no existir un consenso acerca de la existencia o no de una teoría sobre el desarrollo regional, economistas, planificadores y sociólogos reconocen la necesidad de construir un concepto que incorpore el carácter específico de cada región; especialmente, temas como la cultura política, administrativa y las subculturas que se han adueñado del erario. Es conocido la limitación teórica por las dificultades subyacentes al problema de la conceptualización que se basa en la observación de que los seres humanos para la ejecución de sus actividades requieren de un espacio geográfico de calidad que incorpore lo político, lo social y económico, pero sobre todo que entiendan que la corrupción debe ser desterrada y todo acto público debe ser transparente y orientado al bienestar común.
Hasta que no se comprenda que el desarrollo territorial es un proceso de cambio social sostenido que tiene como propósito el progreso permanente de su población y la erradicación de costumbres delictivas no será posible contar con una teoría que explique y oriente el desarrollo territorial. Se trata de reducir el desequilibrio entre los habitantes de una misma región mejorando su calidad de vida, mediante la movilización de su desarrollo endógeno y potenciando valores como la transparencia, la neutralidad y la independencia de todas las organizaciones políticas y criminales existentes en la región. La aproximación teórica debe girar en torno a conceptos como: capital físico, capital humano, capital social, la actividad económica, la capacidad institucional, la gestión de recursos financieros, la transparencia y la participación política. O sea, el desarrollo territorial tiene que entenderse como un enfoque integral de mejoramiento de las condiciones económicas, sociales y ambientales de un territorio. No existe el concepto si no se fomenta la cooperación entre diferentes actores, así como la utilización eficiente de los recursos para mejorar la calidad de vida de los habitantes mediante el desarrollo económico, la reducción de la desigualdad y promoviendo la sostenibilidad.
En conclusión, hasta que exista corrupción, cooptación de mafias en los entes administrativos y judiciales, es difícil pensar que una región rica como lo es la costa pacifica de Nariño pueda desarrollarse. La tarea debe ser erradicar la corrupción, el clientelismo y sobre todo debe dejarse en claro que los administradores públicos no están en esos cargos para servirse ellos mismos del presupuesto, sino que su tarea debe ser servir al ciudadano que tiene la expectativa de mejorar sus condiciones de existencia.

