DANNY RUALES

El regalo más grande

Por: Danny A. Ruales B.

La vida está enmarcada por varios procesos de aprendizaje, de luchas incansables con uno mismo y de aventuras que se presentan en el vaivén del camino, cada una de ellas enseña experiencias que hacen a la persona ser más fuerte, lo sensibiliza ante el contexto y lo va moldeando para ser mejor y capaz de desenvolverse.

Cada vivencia es particularmente un gran regalo que se vive, se siente, pero especialmente se aprende, todo ello recuerda que se está vivo y que cada trayecto, proceso significa un cambio, un nuevo pensar y una nueva forma de ver la vida.

Recordando alguna experiencia significativa, un maestro alguna vez en una de sus clases dijo “yo soy capaz, yo soy el o la mejor” palabras que en ese momento no tenían la relevancia que ahora han adquirido, a veces, no se comprende como cuando se tiene todo, en el sentido de tener las mejores personas a su lado, maestros que no solamente enseñan por enseñar sino para la vida, no se aprovechan; y es tarde cuando en el futuro se cuestiona el por qué en ese momento simplemente pasaron sin ningún sentido.

El colegio como la misma vida se convierte en una etapa del saber no solo del hacer sino del ser que en ciertos casos lo lleva a redescubrirse, a transformarse, pero de igual manera lo induce a ver que las etapas, las personas no llegan por que sí, sino que te enseñan vivencias para la vida, los maestros, en su caminar de la paciencia y el amor por enseñar dedican parte de sus vidas a los demás, a esos niños, jóvenes que son base de una sociedad futura que necesita de ellos para seguir fluyendo, su dedicación y tiempo es incomparable y merecen ser resaltados como un gesto de lo que mucho realizan pero que poco se valora o se comprende cuando ya no están al lado.

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Gracias a ellos, la vida va adquiriendo un sabor agradable, cálido y particular que demuestra que las particularidades de cada etapa se deben apreciar, cada consejo, enseñanza resaltan la práctica que ellos mismos tuvieron que pasar para poderlo manifestar en ese contexto, en ese espacio del saber.

Con ello, no solamente es agradecer a esas grandes personas gestoras del conocimiento, sino que es tener un mínimo detalle por ese gran regalo que transmiten, comparten a los demás, gracias por toda esa entrega ante los constantes cambios de la sociedad misma, gracias por siempre estar para luchar desde su vocación ante las adversidades del mundo y especialmente gracias por todo ese sacrificio que hacen hacia las personas que los pudieron aprovechar las semillas para seguir traspasando la gran responsabilidad de aprender a ser, a cuestionarse y a ver la vida como el regalo más grande.