Seis de cada diez colombianos presentan algún problema de visión, pero una parte importante de la población continúa aplazando los controles visuales. La falta de tiempo, el costo percibido y la demora en los procesos aparecen entre las principales razones para no acudir al optómetra.
La salud visual se ha convertido en un tema que requiere mayor atención en Colombia. Según datos atribuidos al Ministerio de Salud y la Universidad Externado, alrededor de 6 de cada 10 colombianos presentan algún problema de visión, una situación que pone de manifiesto la importancia de fortalecer la prevención y los controles periódicos.
Sin embargo, pese a la cantidad de personas que podrían necesitar algún tipo de corrección visual, apenas la mitad de quienes presentan esta necesidad acudiría al optómetra al menos una vez al año. Esta situación evidencia que muchas personas esperan a tener molestias evidentes antes de consultar a un especialista.
La falta de controles preocupa a los especialistas
Uno de los principales desafíos está relacionado con la cultura de prevención. Muchas personas consideran que una consulta visual solamente es necesaria cuando comienzan a experimentar dificultades para leer, ver de lejos, conducir o utilizar dispositivos electrónicos.
No obstante, algunos problemas visuales pueden avanzar progresivamente sin generar síntomas que sean fácilmente identificables por el paciente. Por esta razón, los controles periódicos permiten detectar cambios en la visión y determinar si es necesario utilizar gafas, modificar una fórmula existente o realizar una valoración más especializada.
El panorama también muestra la necesidad de facilitar el acceso a los servicios de salud visual y de promover una mayor educación sobre la importancia de revisar periódicamente los ojos.
¿Por qué los colombianos aplazan la consulta?
Entre las razones mencionadas para postergar las consultas aparecen la falta de tiempo, los costos percibidos y la complejidad de los procesos tradicionales.
Para algunas personas, pedir una cita, desplazarse hasta un centro especializado y realizar todo el proceso puede representar una dificultad, especialmente cuando no existen molestias que consideren urgentes.
El problema es que esperar hasta que la visión empeore puede retrasar la detección de determinadas alteraciones y afectar actividades cotidianas como estudiar, trabajar, conducir o utilizar dispositivos tecnológicos.
El uso de pantallas también pone la salud visual en el centro del debate
La creciente utilización de computadores, teléfonos celulares y otros dispositivos digitales ha hecho que la salud visual tenga una importancia cada vez mayor en la vida cotidiana.
Pasar muchas horas frente a una pantalla puede favorecer síntomas como cansancio ocular, sequedad, visión borrosa temporal o dolor de cabeza en algunas personas. Esto no significa que las pantallas sean por sí mismas responsables de todos los problemas visuales, pero sí hace recomendable adoptar hábitos que reduzcan la fatiga ocular.
Entre las medidas de cuidado se encuentran realizar pausas durante jornadas prolongadas frente a pantallas, mantener una iluminación adecuada y evitar acercarse demasiado a los dispositivos.
La importancia de revisar la visión de manera periódica
Una de las principales recomendaciones es no esperar a que aparezcan problemas evidentes para consultar.
Una valoración profesional permite determinar si existe una alteración de la agudeza visual y si la persona necesita corrección. Además, dependiendo de la edad, los antecedentes y los síntomas, el profesional puede recomendar controles adicionales.
En niños y jóvenes, detectar oportunamente dificultades visuales puede ser especialmente importante debido a la relación que existe entre una buena visión y actividades como la lectura y el aprendizaje.
En adultos, mantener controles también puede ayudar a identificar cambios que requieran seguimiento.
Nuevas alternativas buscan facilitar los exámenes visuales
Ante las barreras identificadas, algunos actores de la industria óptica han comenzado a implementar modelos que buscan reducir el tiempo y la complejidad de las consultas.
Un ejemplo citado recientemente es Ben & Frank, compañía que ofrece exámenes visuales gratuitos en sus establecimientos, conocidos como “Templos”. Según la información publicada, las valoraciones son realizadas por optómetras certificados, tienen una duración aproximada de 20 minutos y no obligan al paciente a realizar una compra.
Estas iniciativas buscan facilitar el acceso a los controles y cambiar la percepción de que revisar la visión necesariamente implica un proceso largo o complicado.
¿Cuándo debería consultar al optómetra?
Aunque la frecuencia de los controles depende de cada persona y de sus condiciones particulares, existen señales que deberían motivar una consulta profesional.
Entre ellas se encuentran la visión borrosa, dificultad para enfocar, dolores de cabeza frecuentes al leer, cansancio ocular, dificultad para ver de lejos o de cerca y cambios repentinos en la visión.
Ante una alteración súbita o importante de la visión, es recomendable buscar atención médica de manera oportuna.
Un llamado a fortalecer la prevención
El dato de que seis de cada diez colombianos presentan algún problema de visión plantea un desafío para la prevención en salud visual. La situación adquiere mayor relevancia porque una parte considerable de las personas no realiza controles con la frecuencia recomendada para sus necesidades.
Más allá de utilizar gafas o lentes de contacto, cuidar la salud visual implica prestar atención a los cambios en la visión, mantener hábitos adecuados y consultar a profesionales cuando aparezcan síntomas.
El objetivo es evitar que las personas esperen hasta que una dificultad visual interfiera significativamente con su vida cotidiana para buscar ayuda.
La salud visual requiere mayor prevención
Los problemas de visión forman parte de la vida cotidiana de millones de colombianos, pero el desafío no está únicamente en corregirlos, sino también en detectarlos oportunamente.
Las cifras conocidas ponen nuevamente sobre la mesa la necesidad de fortalecer los controles visuales y reducir las barreras que llevan a las personas a aplazar estas consultas.
Para los expertos, convertir la revisión de la visión en una práctica preventiva y periódica puede contribuir a mejorar la calidad de vida y permitir que más personas reciban oportunamente la corrección que necesitan.



