El año 2025 se consolidó como el tercer año más caliente registrado a nivel mundial, confirmando la tendencia de aumento sostenido de las temperaturas que ha marcado la última década. Las mediciones globales evidenciaron que el planeta continúa enfrentando niveles de calor sin precedentes, con impactos directos en los ecosistemas y en la vida cotidiana de millones de personas.
Durante el año se registraron temperaturas promedio excepcionalmente altas, así como un incremento en la frecuencia e intensidad de olas de calor en distintas regiones. En varias zonas del mundo se superaron marcas históricas de temperatura, lo que elevó los riesgos para la salud humana, la seguridad alimentaria y la disponibilidad de agua.
2025 también estuvo marcado por eventos climáticos extremos, entre ellos incendios forestales de gran magnitud, sequías prolongadas, lluvias intensas e inundaciones repentinas. Estos fenómenos afectaron comunidades, infraestructura y sistemas productivos, intensificando las pérdidas económicas y ambientales.
Otro de los récords del año fue el aumento sostenido de la temperatura de los océanos, lo que contribuyó al derretimiento acelerado de glaciares y al incremento del nivel del mar. Estas condiciones representan una amenaza creciente para zonas costeras y para la biodiversidad marina.
El balance climático de 2025 refuerza las alertas sobre el avance del cambio climático y la urgencia de fortalecer acciones de mitigación y adaptación. Expertos advierten que, de no reducirse las emisiones contaminantes, este tipo de récords podrían volverse cada vez más frecuentes en los próximos años.



