Ismael Botina popular maestro Buchón, en vista de que este año 2023, comienza a oler chamuscado, fue por el mercado El Potrerillo, compró una saca de maíz, tres atados de ramas aromáticas y todos los secretos que encierra la fórmula del champús. Mientras se pone a fermentar el maíz y luego se convierte en la masa añeja de la deliciosa bebida nariñense, ha pasado el tiempo para celebrar navidad y despedir este año que dicho sea la verdad, fue un año muy duro para el pueblo culi-roto para y gran parte de nariñenses.
Comenzamos el año, apenas reponiéndonos del golpe mortal de la pandemia del Covid-19; hicimos de tripas corazón y nos dimos aliento en nuestros carnavales de negros y blancos. Los pocos visitantes y turistas comenzaban a regresar a sus sitios de origen, cuando el 9 de enero, recibimos la noticia del derrumbe de la vía panamericana en el sector de Rosas Cauca. Creíamos que sería uno de los tantos derrumbes de ese sector que no duraría sino semanas en destaparse. Los sabios de la ingeniería pontificaron y especularon a diario y el mismo gobierno, nos endulzó el oído diciéndonos que el asunto se solucionaría en dos meses.
Esos dos meses completarán un año sin que se sepa a ciencia cierta cuando tendremos una vía que permita el flujo de camiones de gran tonelaje con todo su cupo de carga.
El taponamiento llegó cuando los comerciantes apenas comenzaban a despertar con ilusione el inicio del nuevo año. Las grandes distribuidoras del centro del país, ajustaron fletes y los costos de la canasta familiar se dispararon como por arte de magia. Vino a Ipiales el Presidente Gustavo Petro y anunció que el pueblo de Nariño, debería estar tranquilo. Los anuncios fueron tan esperanzadores y todos creímos haber logrado la solución a nuestros males. Compras mayoristas de todos los productos agrícolas. Panela, leche y papas serían adquiridas por el Estado y la gasolina llegaría a Nariño con precios rebajados. Todos fueron anuncios, las palabras se las llevó el viento.
Este año 2023 sí qué nos resultó pícaro. Los juzgados civiles se llenaron de demandas por deudas y más deudas. Los comerciantes cerraron sus establecimientos y Pasto se llenó de letreros-” se arrenda”-. Sin embargo, ahí vamos.
Año pícaro, nos embolató la angustia con unas campañas electorales, que llenó de ilusiones a muchos. Demostró el pueblo de Nariño quiere renovación de su clase política urgente y necesariamente. Pícaro este año, que dejó en claro que las grandes manifestaciones de la política son engañosas. Perdieron politicos tradicionales y Nariño hoy se convirtió en bastión Petrista al cien por ciento.
Desde los próximos carnavales y cada semana tendremos visitas de Presidente y Vicepresidenta Francia Marques, y ministros de todos los pelambres, para vivir sabroso.
“Aguanta la marca sin balar…” decían los abuelos; haciendo referencia a como se marcaba el ganado con hierro candente…
¡Nariñenses, aguantemos la marca sin balar…!

