El Gobierno entrante dependerá de un grupo reducido de congresistas para consolidar sus mayorías
Aunque el presidente electo Abelardo De la Espriella iniciará su mandato con una de las coaliciones más amplias de los últimos años, los números en el Congreso muestran que el respaldo legislativo aún no está completamente asegurado. El verdadero equilibrio del poder recaerá sobre 16 curules consideradas decisivas, pertenecientes a sectores independientes y partidos tradicionales que históricamente han actuado como bisagra en las votaciones más importantes.
La conformación del nuevo Congreso evidencia que ninguna fuerza política cuenta por sí sola con la capacidad suficiente para garantizar la aprobación de reformas estructurales. En consecuencia, la capacidad de negociación del Gobierno será determinante durante los primeros meses de la administración.
¿Por qué estas 16 curules son tan importantes?
Las llamadas curules clave pertenecen principalmente a congresistas de partidos que no mantienen una disciplina absoluta de bancada o que han demostrado cambiar de posición dependiendo del proyecto en discusión.
En Colombia, aunque las colectividades fijan posturas oficiales, en la práctica muchos congresistas priorizan intereses regionales, acuerdos políticos o negociaciones específicas antes que una alineación permanente con el Ejecutivo.
Por esa razón, estas 16 curules pueden convertirse en el factor que incline la balanza tanto para aprobar como para hundir iniciativas relacionadas con:
- Reformas económicas.
- Cambios tributarios.
- Reformas institucionales.
- Nombramientos y votaciones de alto impacto.
- Proyectos relacionados con seguridad y justicia.
Expertos consultados por diferentes medios coinciden en que el Gobierno deberá construir mayorías proyecto por proyecto, más que confiar en una coalición completamente consolidada.
Una coalición amplia, pero sin control absoluto
Los cálculos políticos muestran que la coalición cercana al presidente electo parte con alrededor de 37 senadores, cifra que podría incrementarse hasta cerca de 54 votos si logra sumar el respaldo del Partido Conservador y del Partido de La U en las principales iniciativas legislativas.
Sin embargo, estos apoyos todavía no representan una garantía.
Los partidos tradicionales han mantenido durante varios gobiernos una posición pragmática, negociando su respaldo dependiendo del contenido de cada proyecto y de los acuerdos políticos alcanzados con el Ejecutivo.
Por ello, el Ministerio del Interior —encargado tradicionalmente de la relación entre Gobierno y Congreso— tendrá un papel fundamental para mantener cohesionada la coalición.
El Senado aparece como el mayor desafío
Diversos analistas consideran que el Senado será la corporación donde el Gobierno encontrará mayor resistencia.
Mientras la Cámara de Representantes suele mostrar una mayor cercanía con el Ejecutivo, el Senado mantiene una composición mucho más fragmentada y con mayor independencia política.
Esa realidad quedó reflejada desde las primeras votaciones posteriores a las elecciones, donde distintas bancadas actuaron con autonomía frente a las orientaciones partidistas.
Los partidos bisagra volverán a tener protagonismo
Dentro del panorama político colombiano existen colectividades conocidas como partidos bisagra.
Son agrupaciones que no pertenecen plenamente al oficialismo ni a la oposición, pero cuyos votos terminan siendo decisivos cuando las mayorías son estrechas.
Entre los partidos que podrían desempeñar ese papel aparecen:
- Partido Liberal.
- Partido de La U.
- Algunos sectores del Partido Conservador.
- Congresistas independientes.
Su respaldo dependerá de las negociaciones políticas, del contenido de las reformas y del impacto regional de cada iniciativa.
Gobernabilidad: el verdadero reto del nuevo presidente
Más allá de los números iniciales, la gobernabilidad dependerá de la capacidad del Gobierno para mantener una relación estable con el Congreso.
Especialistas recuerdan que contar con una mayoría numérica no siempre garantiza la aprobación de las reformas, especialmente cuando existen diferencias internas dentro de los mismos partidos.
En ese escenario, el Ejecutivo deberá mantener un diálogo constante con las distintas bancadas y construir consensos permanentes para evitar derrotas legislativas.
Las primeras votaciones dejaron señales positivas
Pese a las dudas iniciales, el presidente electo ya obtuvo una primera victoria política en el Congreso cuando el Senado aprobó la iniciativa para trasladar su ceremonia de posesión al departamento del Cauca.
Esa votación fue interpretada como una muestra de que el nuevo Gobierno sí posee capacidad para construir acuerdos, aunque todavía está por verse si esa dinámica podrá mantenerse cuando comiencen a debatirse las grandes reformas nacionales.
Las curules de víctimas también entran en el debate
Otro elemento que ha generado atención política es la posición asumida por parte de los representantes elegidos mediante las 16 curules de paz, creadas tras el Acuerdo de 2016 para representar a las víctimas del conflicto armado.
Según diversas informaciones, once de esos representantes manifestaron disposición para respaldar algunas iniciativas del nuevo Gobierno, situación que abrió un amplio debate político debido a que estas curules nacieron con un propósito independiente dentro del Congreso.
Un Congreso que seguirá siendo impredecible
Aunque las proyecciones muestran un escenario favorable para Abelardo De la Espriella, los analistas coinciden en que el Congreso colombiano continuará caracterizándose por su fragmentación política.
Las reformas más importantes probablemente deberán negociarse una por una, en un ambiente donde las alianzas podrán modificarse dependiendo del tema en discusión.
Así, el futuro legislativo del nuevo Gobierno no dependerá únicamente de la fuerza de su coalición inicial, sino de su capacidad para convencer a ese pequeño grupo de congresistas que hoy representan el verdadero equilibrio del poder en el Capitolio Nacional.




