Yuruany Fleming, uno de los maquillistas más influyentes en certámenes de belleza y moda, desde los 17 años ya estaba realzando la belleza de las mujeres que confiaban en su misión.
«Desde muy joven entendí que el maquillaje no era solo una técnica, sino una forma de expresión»
Nació en Venezuela y a los 17 años y fue desde ese momento cuando confirmó que este era su propósito.
Ingresó a la academia internacional Makeup School Steven Jaramillo en Valencia, y ese paso marcó un antes y un después en mi carrera.
¿Cuál fue la primera oportunidad como maquillador internacional?
Me invitaron a trabajar en el Miss RD Universe en República Dominicana y sentí que por fin el mundo se abría ante mí. Ese evento me dio visibilidad y me impulsó a creer que mis sueños podían materializarse.
¿Por qué decidió venir a Colombia Qué te motivó a mudarte a Colombia?
Llegué con una maleta llena de brochas, ilusión y muchas ganas de demostrar de qué estaba hecho. Las oportunidades comenzaron a llegar y sentí que Bogotá era el lugar ideal para crecer.
Poco a poco fui abriéndome camino en medios publicitarios y trabajando con grandes celebridades. Este país me recibió con los brazos abiertos y hoy es parte esencial de mi historia.
¿Cómo fue su exériencia de trabajar con Nathalie Ackerman?
Fue más que una colega. Es una guía, una aliada y una amiga. Juntos hemos construido un equipo sólido, basado en respeto y visión compartida. Gracias a ella asumí la dirección de maquillaje de Miss Universe Colombia en 2020 y desde entonces hemos vivido momentos inolvidables.
¿Qué significa ser el maquillador de reinas?
Un honor y una gran responsabilidad. Cada reina tiene una energía distinta y una historia única. Mi trabajo es potenciar su esencia sin borrar su identidad. María Fernanda Aristizábal, Soraya Kohlmann y Valeria Ayos han sido musas que me han inspirado a llevar mi arte a otro nivel.
¿Cómo define su estilo?
Combino técnica, sensibilidad y visión estética. No trabajo solo con colores, trabajo con emociones, con sueños, con historias. Cada rostro es un lienzo que merece respeto y creatividad.
¿Cuál ha sido el mayor desafío como maquillador?
El inicio. Dejar mi país, empezar desde cero y confiar en que todo iba a salir bien. No fue fácil, pero la constancia, la fe y la disciplina fueron mis mejores aliadas.
¿Qué consejo le darías a quién sueñan con dedicarse al maquillaje profesional?
Nunca dejen de soñar, pero que no se queden solo en el sueño. Hay que trabajar duro, prepararse, equivocarse, levantarse y volver a intentar. El éxito no llega de la noche a la mañana, se construye todos los días.
¿Qué proyectos vienes 2026?
Seguir creciendo, innovando y llevando mi arte a nuevos escenarios. Quiero explorar más la educación en maquillaje, crear proyectos propios y continuar representando con orgullo el talento latino en la industria de la belleza.
¿A quiénes agradeces por este momento de tu vida?
Todo lo que soy hoy es el resultado de muchas personas que me han acompañado en este camino. Primero a Dios, a mi familia, a Nathalie, a cada persona que ha creído en mí y a todas las reinas y mujeres
que han confiado su imagen en mis manos.
Andrés Reina, fotógrafo profesional, por su apoyo, su visión artística y por capturar con su lente momentos clave de mi carrera.





